Noviembre en Sigh nos ha traído grandes citas, como el showcase de Cartulis Music, con Unai Trotti y Davy, o la noche de Álvaro Medina. El pasado fin de semana fue el turno de uno de los habituales, Roberto Amo y del turco Onur Özer. Después de haber disfrutado de la música de ambos en agosto, sabíamos que la noche del pasado viernes iba a ser especial, sobre todo para un público cada vez más hambriento de la propuesta de Sigh. Siendo una de las sesiones más competitivas en Madrid del panorama de los viernes, conforme nos íbamos acercando a la sala Stella se iba notando el ambiente y la expectación, siendo evidente la cola de gente esperando a entrar, que iba aumentando conforme avanzaba la noche.

Sigh propone un nuevo concepto de club, una estética renovada e industrial dentro de la antigua sala Stella, gracias a lo que volvemos a ver un espacio auténticamente underground en la capital, que cuida la programación musical y a su público por igual. Los menos tímidos ya se animaban a bailar encima la pista con suelo retroiluminado al ritmo de las animadas melodías de Roberto Amo, quien fue el encargado de abrir la noche. En cabina, la presencia de los Technics nos auguraba una noche a la vieja usanza memorable. Amo demostró en su set de tres horas su gran repertorio, cargado de sonidos groove y house de todos los colores, que en algunos momentos nos transportó a las escenas de Detroit y Chicago. A más de uno le sirvió como un calentamiento más que suficiente para lo que venía más adelante, con un aumento en la intensidad musical conforme avanzaba la noche.

A mitad de la velada ya se notaba que la sala estaba llena, y la pista ya no se reservaba solo a los más valientes, sino que todo el club orientado en semicírculo bailaba al ritmo de lo que sonaba en cabina. Dos maletas debajo de la mesa auguraban que Onur Özer iba a comenzar su set…

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Özer comenzó su carrera en los noventa bajo melodías de corte más minimalero y tech-house. Considerado uno de los DJs que más ha luchado en Estambul para cambiar las reglas anticuadas de los clubs de la ciudad, ha conseguido llevar nuevos sonidos a la principal ciudad del país, aumentando su ya dilatada oferta. Junto a Ricardo Villalobos y Raresh en Cocoon hemos podido conocer a un Onur Özer que apostaba por el minimal, pero para esta ocasión pudimos ver otra faceta, la de un auténtico selector musical. No podríamos encasillar en un determinado tipo de música lo que escuchamos el viernes pasado en su set, en el que nos llevó en un viaje de ritmos house, pasando por el minimal, electro o acid, a ratos incluso techno, sabiendo a la perfección qué poner para mantener a los asistentes animados.

Con un estilo difícil de clasificar, son algunos los que no llegan a entender su música, a ratos extravagante, pero la velocidad con la que se agachaba a buscar nuevos vinilos para evitar que el ambiente fuese a decaer nos ayudó a comprender lo profesional que es realmente. Özer demostró con creces su experiencia a la hora de guiarse por su instinto sonoro y musical, así como por el ambiente del sitio y el momento, para componer y conseguir la mejor mezcla, la más fina.

Las luces de la sala se encendieron alrededor de las seis de la mañana y cuando parecía que la noche iba a llegar a su fin, los asistentes siguieron bailando enérgicamente hasta que Onur Özer terminó de actuar. El público le agradeció rendido su actuación con un sincero y gran aplauso, que ahora sí, marcó el final de la noche.

Sin embargo, Sigh, una sesión que no para de sorprendernos, nos dio la oportunidad de continuar la fiesta unas cuantas horas más en su after oficial, The Last Sigh, poniendo así el broche perfecto para una noche redonda, sobre todo para los clubbers con más ganas de fiesta. Esperamos que gracias a Sigh, Madrid abra la puerta a sesiones underground como ésta,  que permite disfrutar de actuaciones en las que prima el uso del vinilo.