ESPECIALES Sónar 2011 - La crónica de Rus del festival por excelencia

Sónar 2011

Festival, Análisis

Sónar 2011 - La crónica de Rus del festival por excelencia

@ Barcelona

7.07.11

por Rus

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La decimoctava edición del Festival de Música Avanzada y Arte Multimedia me hacía especial ilusión. Sería por los amigos que nos reuniríamos allí, o el viaje a Barcelona, o el cartelón que no cabía en sitio alguno de bueno que era. Era el primer Sónar sin un cabeza de cartel visible, es decir, sin un Hawtin, sin una Miss Kittin o un Jeff Mills. Y el primero que claramente, estuvo invadido por el bass y sus hijos bastardos.

Y así, después de aterrizar en el Prat corrí a acreditarme a la zona de prensa dónde diversos representantes de medios nos agolpábamos para recibir el pase de nuestros amores. Una vez recogido, empezamos viendo el directo de Nicolas Jaar, que era de los más esperados del jueves. Acompañado de una banda compuesta por batería, guitarra y teclado, el estadounidense nos ofreció un set de house mutante que a veces sonaba casi como rock californiano aderezado con 4x4, a veces como a dub terminando con una parte que me recordaba a LBS o a un Matthew Dear pasado de vueltas. En mi opinión, el concierto no estuvo a la altura de la expectación creada alrededor del productor neoyorquino. Mientras, en el Village, DELS, metía caña en el showcase de Ninja Tune con temas como "Shapeshift", que es un auténtico himno hip-hop electrónico. Acompañado de batería y dos teclados, el londinense nos ofreció sus rimas hasta que decidimos bajar al Sonar Hall para ver a Raime. No se esperaba que fuera a ser de los conciertos más multitudinarios, sin embargo, poco a poco se fue congregando una respetable cantidad de personas en el sofocante escenario del CCCB. Los ingleses nos sumergieron en su océano de ambient tenebroso mientras olas de su sonido nos arrastraban. Destacable el momento canto gregoriano de su tema "Retread". Y entonces vino la actuación que junto con Raime salvó un jueves un tanto tibio en Sónar 2011. Hablamos de Eskmo. En un Village abarrotado el de San Francisco hizo las delicias del respetable con temas de su último LP, "Eskmo", como "We Got More", "Cloudlight", "We Have Invisible Friends" o "The Rhythm". Su dubstep desaliñado apoyado en live sampling con diferentes objetos es posiblemente uno de los sonidos más reconocibles del panorama, cosa que aún a riesgo de sonar a cliché, tiene su mérito.

El viernes vino marcado por la expectación de la actuación de Katy B como quedó patente por la ocupación del Sónar Dome detrás del MACBA. Katy B apareció acompañada por una banda compuesta por bajo, batería, saxo, trompeta y a Skream en los teclados y máquinas. El corto repertorio de la londinense se nos presentó versionado en clave orgánica, con temas como "Louder", "Perfect Stranger" o "Broken Record" cerrando con "Lights On". En mi humilde opinión el concierto me pareció un poco soso, aunque todavía quedaba otra aparición de nuestra amiga Katy, por la noche, que en mi opinión fue el auténtico concierto de la candorosa cantante londinense. Continuamos en el Sonar Dome donde pudimos ver a uno de los integrantes de la familia Brainfeeder, Teebs. La primera parte del concierto consistió en una sucesión de beats relajados que se pudieron disfrutar en un espacio más desahogado que con el concierto anterior. Y así, sin terminar el concierto de Teebs nos movimos al Village para ver a Four Tet. Con la actuación de Kieran Hebden en el pasado Bloc todavía presente en mi recuerdo y la trayectoria que avala a un artista que estaba antes que la mayoría de artistas del panorama, nada podía ir mal. Sin embargo, después de su increíble "Love Cry" el set languideció en una sucesión de temas de bombo y pandereta que a algunos nos dejó tiesos e incrédulos. Menos mal que el día podía salvarse. Y esa salvación vino en formato banda. Ni más ni menos que la banda de Victor Santana, que actuaban en la pequeña carpa de Radio 3 a la vez que Four Tet. Para servidor, la cara B de cuarta referencia de Chaval Records es un ejemplo de como componer música preciosa y emocionante. Aún con problemas técnicos graves (un sinte desobediente se negó a funcionar) y un sonido peor que malo, el alma y belleza de su música prevaleció y la gente bailó con la sonrisa en los labios. No hay que ser muy listo para saber que les espera un futuro brillante.

Sin duda otra de las fuentes de expectación del Sónar 2011 era la actuación del "dueño" del festival, Charles Samaniego. Si el nombre no os suena, googlead malditos, y enteraos del culebrón publicitario. El amo y señor del festival apareció en el escenario Sónar Car, acompañado de su amigo Dave Bridge, encargado de la parte musical del espectáculo. Tengo que reconocer que no me quedé a ver la actuación más allá de la primera vuelta en el tren de la bruja, pero por lo que ví en youtube, cayó desde boogaloo hasta house pasando por techno tribalesco. No faltó un alusión a uno de los protagonistas de tan rocambolesca historia, Ancares DJ. La razón de no permanecer en el estrafalario show de Mr. Samaniego fue nada más y nada menos que Scuba, que ya desde un rato antes estaba en el Sónar Club despachando su amalgama de techno oscuro y dubstep abismal. Allí permanecimos hasta el final de la sesión del inglés hasta que otro paisano suyo le sustituyó a los platos, tal vez uno de los súbditos de su majestad más universales, Richard D. James. El set consistió en una sucesión de techo contundente mezclado, como no, con pinceladas de acid en forma de melocotonazos como "Jesus Love The Acid" de Ecstasy Club o su enfermo "Remix by Aphex". Con la intención de ver el concierto de Die Antwoord, nos movimos hacia el Sónar Pub, pero esta determinación se vio truncada por la sesión de Redlight en el Sónar Lab. La actuación estuvo amenizada por MC Dread y contó con una aparición de la cantante y colaboradora de varios productores del momento, Ms Dynamite, que se marcó al final un feo playback del "What You Talkin About". Y yo me pregunto, ¿no existirá una acapella del tema?. Animo a Redlight a que la busque en su ordenador personal que seguro que anda por ahí. Después de vagar por varios escenarios buscando algo que me gustara, por fin encontré el cierre perfecto para la noche del viernes, James Murphy, dónde estaba sonando una selección canalla y sudorosa de disco-house que nos dejó bailando con las gafas de sol.

El sábado teníamos la barrita en naranja y se notó por lo tarde que llegamos al recinto del Sónar de Día, sin acordarnos que esa tarde actuaban Global Communication, uno de los platos fuertes del día del sábado y de todo el Sónar. Ni que decir tiene que nos lo perdimos, así que fuimos hacia el Sónar Dome dónde Red Bull Music Academy Radio continuaba presentando su programación en el sofocante escenario de la Plaça dels Ángels. En aquel momento Electric Wire Hustle actuaban llenando el aire de terciopelo sonoro en forma de su particular amalgama de soul con beats y jazz todo ello cromado con la voz de Mara TK, el vocalista de la formación neozelandesa. En ese mismo escenario Ilium Sphere tomó el relevo y nos dio una lección de mezcla y clase, pegando un buen repaso de estilos. Desde beats hasta electro, desde dubstep hasta disco, de hip-hop hasta dancehall, en definitiva, una sesión de libro. Y que bueno hubiera sido verla terminar, pero compromisos beatburguesianos en forma de entrevista me lo impidieron. La vuelta al Sónar de Día fue para llegar a escuchar parte del soporífero directo de Apparat Band y para otro de los directos más esperados del festival, Actress. Darren Cunningham apareció en el escenario después de una meticulosa preparación de sus aparatos y lo hizo con un sombrero vietnamita de recoger arroz. Por un moneto podía parecer que se quiere quedar con nosotros, si su propuesta no fuera una de las más ásperas del panorama musical. El set dominado por el techno de manera abrumadora fue lineal, casi enfermiza y comenzó con una gran tensión bastante notoria por la rigidez del artista, aunque se fue soltando según se desarrollaba su hipnótico directo. Como tema que reconociera servidor, estuvo su corte elevado a la categoría de himno, "Maze". Un directazo en definitiva.

Y entonces llegó el sábado noche de este Sónar 2011 y con él, las ansiedades. Demasiada calidad musical en tan poco tiempo. Llegamos a tiempo de escuchar a Janelle Monáe desde la calle y una vez abordamos el recinto nos fuimos a escuchar a Africa Hitech, segunda actuación de Mark Pritchard en este Sónar (aparte de Global Communication). El directo era muy esperado y en eso se quedó. Quiero decir, que lo esperamos todavía, ya que Pritch se dedicó a realizar una sesión, eso si, incendiaria y Steve Spacek a cantar por encima. Aún con la desilusión del inexistente directo, bailamos como locos (y los que me conocen lo saben) con temas como "Dirtbox" de Harmonic 313, "Out in the Streets" y "Lash Out" de los mismos Africa Hitech, el devastador avance del nuevo EP de HudMo, "Thunder Bay" y aquel remix que no consigo encontrar de "The Jellyfish" de Danny Breaks (pago en carnes a quien me ayude). Después de semejante despliegue de artillería nos movimos al Sónar Lab dónde Shackleton, desgraciadamente estaba terminando. Cruel festival el que te hace elegir entre Mark Pritchard y Shackleton, definitivamente. Alcanzamos a escuchar cuatro temas del excelente directo del británico, entre ellos ese misterioso "Everyone Starts From Point One". En cuanto terminó Shackleton, nos movimos raudos y veloces para ver a The Gaslamp Killer, y fíjate tú por dónde, que estaba terminando Underworld con su himno generacional, "Born Slippy", así que esa que nos llevamos para el cuerpo. Pero dejando aparte a Underworld por quienes no sentía ni el menor deseo de verles, nosotros fuimos a ver al greñas enloquecido y tengo que decir que no defraudó. Si bien, es la misma fórmula que pudimos ver en miles de vídeos, es precisamente por eso mismo por lo que no aburre. Se trata de aplicar la técnica de DJing de hip-hop a estilos que no te esperarías dentro de la misma sesión. Los Beatles, Led Zeppelin, Nirvana, el enorme "Liar, Liar" de The Castaways o un glorioso comienzo con "The House Of The Rising Sun" son ejemplo de uno de los polos de la sesión, mientras que James Blake, Africa Hitech o 16Bit son ejemplo del otro. Pura melomanía esquizoide. Permanecimos en el Sónar Club para tener buen sitio asegurado en Magnetic Man. No fue necesario pues Paul Kalkbrenner se encargó de dejarnos la sala como la queríamos así que, le debemos un agradecimiento. En cuanto al supergrupo del mainstream dubstep tengo que decir que no iba con muchas expectativas, pero ya que me los perdí en otro festival decidí quedarme, al fin y al cabo, ¿que iba a hacer? ¿asfixiarme viendo a Kalkbrenner? (se nota que no me gusta, ¿verdad?). El caso, es que resultó ser uno de los mejores conciertos del festival. Más duros de lo que me esperaba, y con el apoyo del MC Sgt. Pokes, y la aparición de nada menos que P Money, nos lanzaron los temas de su disco homónimo, en los que destacaría el "Gettin' Nowhere" y el momentazo "I Need Air" que me queda en la memoria por siempre. El siguiente concierto que elegimos fue la pinchada de Jackmaster que dentro del showcase del sello Numbers, estaba repartiendo temazos a diestro y siniestro, con deciros que nos recibió con "Evapora-T" seguido de "The Vamp" y que al rato se puso "Idioteque" de Radiohead, os digo bastante. Después de catar una pequeña parte de la crew de los números, nos dirigimos al escenario Sónar Car en el cuál acababa de terminar Egyptrixx para dejar paso a sus compadres de sello, L-Vis 1990 y Bok Bok que estuvieron espectaculares repasando a los artistas de Night Slugs y dejándonos un set muy bailongo de house, techno y electro pasados por una batidora de bass. Sin embargo, fueron los dos astros nacionales quienes cortaron orejas en el cierre del Sónar 2011, Chelis y Noaipre. Aunque yo sólo vi al coruñés, me aseguraron que Chelis ejecutó a la audiencia sin remordimiento, y a base de vinilos. Noaipre nos lanzó una sesión de bass gordo y sin ninguna concesión, totalmente apto para las horas que marcaba el reloj. Y entonces, como cada cierre del Sónar, el respetable (si es que se le puede llamar así), salió coreando como si fuera una hinchada croata, lo cual quiere decir dos cosas: que el Sónar sigue gozando de buena salud y que el maridaje entre música electrónica y hooliganismo es irreversible.

Como resumen diré que este Sónar ha sido irregular, pero manteniendo el nivel del mejor festival de música avanzada del mundo. Ninguno se arriesga tanto como el Sónar y sigue en la cresta de una ola que no rompe. Un saludo de este humilde reportero. Hasta la próxima.

Rus
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