Si durante las pasadas semanas tuve el honor de poder recomendar una serie de actuaciones de la vigésimo primera edición de Sónar Festival, ahora tras el paso del vendaval que supone este evento es el momento de recapitular diez directos que para bien o para mal no se irán de la memoria del que suscribe. Eso sí, no encontraréis nada sobre Jon Hopkins, que fue la quinta esencia para todo el que tuvo la suerte de poder acceder a un SónarHall abarrotado, ni tampoco nada de Nihls Frahm porque aparecí cuando su actuación terminó. Por ambas cosas maldigo mi estampa.

Primeras horas y zona RBMA en general

Qué le voy a hacer, me gusta acudir a primera hora en los festivales. Creo que es donde están las perlas que brillarán en el futuro. Sau Poler, al que entré para verle 20 minutos y acabé tragándome todo su set, presentó candidatura seria a The next big artist from Spain. Un set con un desarrollo muy fino combinando tracks sutiles, elegantes y bailables con atmósferas bien trabajadas para evitar estridencias que no vienen a cuento a esas horas tempranas. El carisma de Arufe quedó, una vez más, a prueba de bombas. El rapero gallego domina el escenario y el micro y su música fresca -muy de los 90 pero con elementos rítmicos actuales (la base de Dinosaurio sin ir más lejos)- hace que los puretas no perdamos la esperanza del rap en la lengua de Cervantes. Otro gallego, Astroboyz, se marcó un directo con arrojo y consistencia en la primera hora del sábado. Estaba ideado para bailar, y hubo momentos para ello, pero inteligentemente también apostó por drones y ritmos más rotos para dar descanso a la muchachada madrugadora. Koreless y su esperado momento “Sun“, el empuje y fuerza de los veteranos Chris & Cosey y la fiesta que montó T.Williams fueron otros puntos álgidos vividos en esta zona.

-Plastikman

Fue el gran reclamo y se convirtió en la gran decepción, al igual que su disco EX. De hecho la única defensa que podía argumentarse en este trabajo realizado en 5 días era que estaba pensado para el directo, obelisco incluido. Pues no señores, esa lámpara de lava solo servía para distraer lo que de verdad importa, que en la actualidad la música de Hawtin y su genialidad están más secos que un cacahuete en el desierto. Momentos visualmente muy chulos cuando ya era noche cerrada pero poco más. Sonido sin garra, ni fuerza y cara de circunstancias de todo aquel al que los efectos de la química no le hacía ver una cosa que no era.

-Henry Saiz

Que sí, que quizá tiene que pulir más la propuesta porque era la primera vez que mostraba un formato con dos vocalistas, dos baterías, un guitarrista y Saiz a los sintes. Pero qué huevos le echó el madrileño. Hasta ese momento para un servidor fue lo mejor que vio en Sónar. Cómo fue desgranando parte de sus dos “Realitys” y cómo engatusaba a un público que vibraba con cada nueva canción que tocaban. Acabar con una versión acústica de “Love Mythology“, pues eso, un valiente. Y el que no arriesga, no gana.

-Moderat

Llenazo para ver al trío alemán. Estaba tan lejos que solo veía a tres figuritas y sus teclados. No me importó en absoluto cuando se escuchaba con total claridad “Bad Kingdom”, “A New Error” o “Rusty Nails“. Sonrisa tonta en la cara.

-Happa

La brutalidad ravera de Happa en SónarCar hizo las delicias del que se acercó al escenario en la primera jornada nocturna del festival. El que paraba allí no podía estarse quieto al ritmo inquisitivo y violento del inglés que hizo que se nos embruteciera el rostro a todos los presentes. No sabía si abrazar por el cuello a mis acompañantes y levantar las manos al aire como posesos o engancharlos y empotrarnos como kamikazes contra los altavoces. Animalismo sanador y divina juventud.

-Roll The Dice

Majestuosidad en SónarHall con el dúo sueco. Música electrónica llena de texturas, matices analógicos, melodías opresivas y calambrazos directos al cerebro. Desarrollaron Until Silence dando la espalda al público. Tampoco nos hacía falta ver sus barbas, estábamos dando un paseo por la tundra y la taiga al ritmo de “Assembly“. Nieve y lava musical.

-Audion

No apostaba un duro por Matthew Dear en su versión más cañera y dentro de un espacio como SónarHall. Me equivoqué y asumo mi error. El americano envuelto en una especie de burbuja donde se reflejaban unas cuidadas proyecciones repartió estopa a un respetable muy entregado a su techno eficiente y contundente. Tanto que reventó el sonido en la parte de atrás. Pero que nos quiten lo bailado a los asistentes y al bueno de Audion. Así sí.

-Holden

Pese a los problemas de sonido heredados por la zapatilla de Audion que hicieron que el público más alejado le llegara sin fuerza el directazo de Holden, los que estábamos en las primeras filas teníamos nuestra ropa interior manchada y mojada. Desgranó parte de The Inheritors con sus sintes modulares acompañado de Tom Page a la batería y el saxofonista Etienne Jaumet. Todo un viaje astral sin moverte del suelo. Unos se contoneaban, algunos bailaban, otros con los ojos cerrados, muchos embobados…. Cuando acabó el concierto, un servidor intentaba asimilar que es de lo mejor que ha visto nunca por la atmósfera mágica que se percibía. ¡Gracias James! ¡No te mueras nunca!

-Lykke Li

Posiblemente sea uno de esos conciertos que más desapercibidos pasen de esta edición por dos motivos. Uno es la temprana hora a la que la sueca actuaba y el segundo es que la mayoría de la gente apostó por Massive Attack. Pero esta señorita melodramática, energética y  visceral sobre el escenario y que además tiene con un chorro de voz infalible y una banda de músicos tan entregados como ella, conquistó a todo aquél que se pasó por su concierto. Una ARTISTA que levantó al público con “No Rest For The Wicked”, “Gunshot” y “I Follow Rivers“.

-CHIC feat Nile Rodgers

La hora del funk llegó a Sónar Noche y daba igual tu ubicación. Era lo mismo tanto si estabas en primera fila, en la zona de prensa, en el baño o encima del escenario. Felicidad y baile. Sin más. Nile Rodgers y cía manejaron el sentimiento de la masa como quisieron y cuando quisieron. En sus clásicos: el delirio. Con sus versiones de “Get Lucky”, “Like a Virgin” y “Lady“: el despiporre. Saben de qué va esto y se notó.

Bonus Track:

-Despacio: Solo por la instalación, la oscuridad y la selección musical (todo pinchado en vinilo) hizo que este lugar se convirtiera en un túnel espacio-temporal a finales de los 70 y principios de los 80. Si soportabas el calor no había nadie que pudiera moverte de la propuesta con más feeling de todas en Sónar Día.

-Rudimental: El mejor montaje de Sónar Noche de largo. Asistir a la histeria colectiva cuando tocan “Waiting all night” y que TODO SónarClub vibre, salte, baile, se den patadas al aire… es una de las experiencias más liberadoras que he vivido en este festival. Y soy un tipo tranquilo que odia los pogos y similares.

-Boyz Noize y Tiga: No me gustó nada lo poco que escuché de Alex Rhida y el set del canadiense lo aguanté a duras penas desde el suelo porque mi cuerpo, machacado por las horas de estar de pie, dijo basta. Pero un cierre de Sónar con una tromba de agua sobre el público es lo más épico que un clubber va a tener en su vida. Muchos contarán con el paso de los años: Yo sobreviví al cierre de Tiga.