Con el paso de los años y de las fiestas cada vez tengo más claro que las últimas horas de la semana son ideales para salir de fiesta, las tardes-noches de los domingos tienen algo especial que provoca un estado de ánimo que alteran las cabezas de todo clubber que pisa una pista de baile. Seamos sinceros, eso de que el sol acompañe a la música de baile gusta y mucho. Así que con las mismas no dudé en pasarme por la nueva iniciativa que causaba revuelo por las redes sociales. En la terraza del hotel Silken Puerta de América, ese hotel multicolor que se ve desde la M-30, se llevaría a cabo la primera fecha de Sundaze, la cosa prometía y apetecía.

En una ciudad como Madrid donde la escena de club está muy pero que muy tocada y parece que molesta y estorba, esta iniciativa desprendía un aire fresco y necesario. Tan necesarias son estas propuestas, como abrumadora fue la respuesta por parte del público. La primera remesa de entradas anticipadas se agotó en el primer día y la segunda falta de un día para el evento. Los clubbers gritaron ‘SÍ’ a Sundaze y a la posibilidad de disfrutar de dos de los artistas más en forma de nuestra escena, el madrileño Henry Saiz y el catalán Marc Marzenit; dos amigos que volverían a unir fuerzas en cabina para disfrute del personal.

El sol lucia radiante y en los alrededores del hotel ya se percibía el gran ambiente, una vez aparcados en el parking gratuito del hotel -gran acierto de la organización, ya que la zona es complicada para aparcar- nos montábamos rápidamente a los ascensores que nos llevarían directos al guateque; la actuación conjunta de Henry y Marc estaba programada para las 20:30, asique aprovechamos el tiempo previo para conocer Sundaze Madrid. Pasaban las siete de la tarde y la terraza/sala donde se situaba la cabina ya mostraba un gran aspecto, la pista ya vibraba y sudaba con el buen discurso musical de Easy Kid. El calor también quería ser protagonista, y para combatirlo que mejor que tomarte un refrigerio. Unos refrigerios que estaban a buen precio -otro tanto para los organizadores, uno esperaba el típico palazo a la cartera- y que podías tomártelos tranquilamente en la otra terraza donde se podía disfrutar de un ambiente más relajado. Los minutos pasaban rápidamente y las terrazas se llenaban de un público adulto y heterogéneo, desde clubbers veteranos que no se pierden una hasta esa conocida tuya que viste su perfecto modelito con tacones y grita en cada subidón (si, como las chicas ‘Wooo’ de la serie Como conocí a vuestra madre); el llamado postureo que no puede faltar en este tipo de eventos.

Una vez reconocido el terreno, con viaje incluido a la quinta planta del hotel en búsqueda de un baño sin aforo completo, ya iba tocando hacerse hueco en la pista. Mi gozo en un pozo, misión imposible. Cosa buena por un lado porque el calor allí era insoportable -y eso que abrieron los ventanales que rodeaban la pista de forma incomprensible y provocaban un efecto invernadero- y porque las vistas desde la terraza eran magníficas; eso sí, el sonido no era el mismo. Pero ya habría tiempo de sudar la gota gorda más tarde, la primera parte del set se bailaría desde la distancia.

Aplausos y silbidos para recibir a la pareja protagonista de la noche, por delante nos esperaban más de tres horas de baile. La cosa empezó suave, para ir cogiendo forma y contundencia de forma progresiva. En el primer tramo sonaron cosas cálidas como el larguísimo remix de Kenny Larkin al “Nightflow” de Le Fleur, un tema que le daba un toque jazz ideal a la tarde. La evolución continuaba y ya sonaba de fondo ese hit de Pional llamado “Invisible/Amenaza”, una gran selección musical que ayudaba a que la palabra ‘fiestón’ sonase con más frecuencia entre todos los que estábamos allí con el puño en alto. Uno de los momentos de la tarde fue cuando se empezaban a escuchar de fondo las vocales de ese tremendo remix de Maceo Plex al “Crossfade” de GusGus, todos allí cantábamos y bailábamos felices y contentos. La noche iba haciendo acto de presencia  para dar paso al Techno melódico del infravaloradísimo remix del propio Marzenit al “Depth” de Prompt, un temazo de estos que suenan en los fiestones; y es que esto ya era un fiestón que superó todas las expectativas.

En el tramo final del set pude hacerme un hueco en la pista justo a tiempo para bailar otro gran remix, éste a cargo del gran Dixon al “Level 7” de Mathew Jonson. Y en ese momento se descubrió la única pega del evento, la falta de sub-grave hizo que este track no luciese como debería; es la única asignatura pendiente para, espero y deseo, próximas fechas. En los últimos compases sonaron cosas inéditas del propio Marzenit que verán la luz próximamente en el sello Bedrock, alguna melodía voladora del crack israelí Guy J y el casi olvidado remix de Himan al “Pictures” de Florian Meindl. Un gran tema del año 2012 que provocó el mejor momento de la noche con todos los puños arriba digno de ser grabado.

Esta fiesta organizada por la gente de Sundaze fue la confirmación de que Madrid pide y desea proyectos así. Y ojalá esto sea el nuevo punto de partida para la escena de club madrileña.