Debo reconocer que cuando se anunció el desembarco de Netflix en España le presté poca atención pese a la peligrosa adicción que sufro a las series (casi equiparable a lo que me sucede con la música). Pero cuando por fin llegó, el pasado 20 de octubre, tardé unas pocas horas en suscribirme al servicio de streaming al ver la avalancha de comentarios positivos de la gente en redes sociales. Lo cierto es que buena parte del contenido propio que tienen ya lo había visto (“Narcos”, “House Of Cards”, “Orange Is The New Black”, “Wet Hot American Summer” y muchas más), pero rastreando el catálogo comprobé que no sólo valía la pena aprovechar este mes gratuito, sino pagar la cuota de 10 euros mensuales, que es la más recomendable porque permite ver en HD y en dos dispositivos simultáneamente.

Lo primero que hice al abrir la aplicación fue buscar “Beasts Of No Nation”, la nueva película de Cary Fukunaga (director de la primera temporada de “True Detective”) con Idris Elba de protagonista. ¿Por qué? Pues básicamente porque el estreno en Netflix de este filme ha marcado un antes y un después en cómo se consume la industria al ser estrenada a la vez en cines y en plataformas VOD (con el consecuente multazo que tuvo que pagar Ted Sarandos por haberse saltado la ventana de exclusividad de los cines). Llegaba a España cuatro días después que en Estados Unidos y, aunque veo todo en versión original, aluciné que con tanta rapidez no sólo la tuviésemos nosotros, sino que encima ya estuviese doblada. Siempre he imaginado que el futuro en esto del consumo cinematográfico debería ser algo parecido a esto.

Una vez superado el estupor ya sí rastreé bien el catálogo y aparte de echar en falta las series que Netflix ha recuperado, es decir, las que empezaron en otras cadenas, o que no están las nuevas temporadas de “House Of Cards” u “Orange Is The New Black” porque hay exclusiva con Movistar, lo que me preocupa de cara al lanzamiento de las próximas el año que viene, me encuentro con un montón de material suculento al que hincarle el diente. Hay muchos de esos documentales que te salvan un domingo de resaca. Por ejemplo, “Hot Girls Wanted” habla sobre la industria del porno amateur y, sin revelar nada nuevo sustancial, resulta más que interesante y ágil narrativamente hablando. Y, claro, también hay mucha película de batamanta. No esperéis las últimas novedades, Netflix no se trata de eso, pero tiene una oferta lo suficientemente amplia de momento (recordemos que acaban de aterrizar, esto no hará más que crecer poco a poco) como para tirar adelante estos meses de frío. No había visto “Sharknado”, la mejor peor película de la historia, o casi, que si aún no habéis catado, os recomiendo encarecidamente que vayáis ya mismo a por ella. También he podido ver esas típicas cintas que se te ponen en la cola de la infinita lista de espera como “Dredd”. Y en la recámara, para esos días tontos que todos tenemos, están joyazas como “Chicas Malas”, “Borat” o “Grease”. También algunas de las mejores producciones de cine independiente reciente como “Spring Breakers”, “La Vida De Adele”, “Bling Ring” “De Óxido Y Hueso” y mucho más.

Por lo que se refiere a series, aunque hayas visto mucho de lo más gordo de Netflix como servidor, siempre hay joyas por descubrir. Por ejemplo, me he enganchado cosa mala a “Bloodline”, que consumí en unos tres o cuatro días. Plataformas como ésta han popularizado la palabra binge-watch (que es algo así como atracones de visionados) porque estrenan las temporadas completas, sin tener que esperar tediosamente semana a semana. Este thriller familiar me ha descubierto a mi nuevo actor favorito, Ben Mendelsohn, me ha recordado lo alucinantemente guapa que sigue siendo Linda Cardellini o que en todas las familias se esconden los secretos más turbios. Además, a lo largo de este mes de prueba se han estrenado otras dos nuevas series con resultados desiguales. Primero llegó “Master Of None”, que es una entrañable comedia y, sin duda, la gran sorpresa de la temporada, protagonizada por Aziz Ansari, el Tom Haverford de “Parks And Recreation”. Al llegar a ese décimo capítulo te da una punzada en el corazón y necesitas ver de nuevo esta maravilla, pero por fortuna también tienes dos monólogos del cómico que son de lo más descacharrantes. La semana pasada también se estrenó “W/ Bob & David” (por si no ha quedado claro hasta ahora, a la vez que en Estados Unidos). Se trata de una especie de remake de una serie de sketches que Bob Odenkirk (“Breaking Bad”, “Better Call Saul”) y David Cross (“Arrested Development”) protagonizaron a mitades de los 90. Son sólo cuatro episodios, pero aunque ha recibido buenas críticas, a mí personalmente me ha parecido un humor un poco anticuado y más si lo comparamos con “Master Of None”.

Más allá del contenido en sí, Netflix ofrece una nueva manera de consumir las series y el cine. No es que Filmin, Yomvi y demás no den un servicio parecido, pero al descubrirlo por primera vez uno queda alucinado. Somos gente perezosa, que en la Edad Media no duraríamos ni dos minutos, pero ahora nos apañamos gracias a los avances tecnológicos. Eso no hace que no sea un coñazo descargarse una serie, sus respectivos subtítulos, poner bien los nombres de archivo, pasarlo al USB y enchufarlo a la tele. Aquí ya está todo bajado y puedes cambiar el idioma de las voces y los subtítulos con tu móvil sin grandes dramas. De hecho, memoriza tus preferencias. En mi caso, si lo quiero ver todo en versión original y subtítulos en inglés, pues todo lo que me ponga saldrá por defecto así. Además de esto está el hecho de que lo puedas ver en todas partes. He descubierto lo maravilloso que es mirar series en la cama con el iPhone. ¿Te entran ganas de cagar? Ningún problema, te llevas el móvil al lavabo y continúas el visionado sin darle al pause. Y aquí está otra de las claves. ¿Recordáis cuando parabais las cintas VHS y podíais volver al punto en el que lo dejaste en cualquier momento? Aquí también. Si te surge un imprevisto, siempre puedes apagar la tele (o el dispositivo en el que estés viendo Netflix, vaya) y retomar el visionado donde lo dejaste.

Hoy se acaba el mes de prueba (buen detalle el de Netflix de avisarte con unos días de antelación y no intentar ver si cuela y sigues suscrito) y toca decidir, ¿pagamos 10 euros más al mes por él? Pues claro que sí. Ya no porque aún quedan un montón de series que quiero ver como “Bojack Horseman”, “The Fall”, “Peaky Blinders”, “Orphan Black”… y muchísimas películas, sino porque en breve saldrán más y más cosas. Aparte de las nuevas temporadas de todas las series de producción propia, mañana se estrena “Jessica Jones”, la segunda serie Marvel de Netflix, que los críticos están poniendo por las nubes. Casualidad o no, es un gran aliciente para pagar por lo menos una cuota más. El 4 de diciembre tendremos “A Very Murray Christmas”, especial navideño dirigido por Sofia Coppola y protagonizado por Bill Murray. En él aparecerán caras conocidas de la televisión como Tina Fey, Amy Poehler, Jason Schwartzman, Michael Cera o Rashida Jones así como músicos como Miley Cyrus, Jenny Lewis y Phoenix, que por el cantante es el maridísimo de la directora. Y ya de cara a 2016 tendremos más producciones Marvel, una comedia romántica de Judd Apatow, un drama histórico sobre la familia real británica de Stephen Daldry o una secuela de “Padres Forzosos”. ¿Qué más pedir?