Haz click en la lista de playmoss que Anna Higueras ha confeccionado para la ocasión ¡y nos vamos!

 

A Portugal hay que ir muchísimo por varias razones, pero las que voy a defender aquí son básicamente dos, ambas de alcance popular trascendental: música y alimentos. Y hay una relación interesante en el momento que viven estos dos tótems de la felicidad en el país. La electrónica y la cocina portuguesas miran hacia atrás y aprovechan movimientos históricos, bebiéndose los posos del colonialismo en Angola, Brasil, Goa o Macao. Pero la lectura del pasado es muy diferente en ambos casos.

Si hablamos de gastronomía, la tradición está al mando. En Portugal ni se esferifica ni se deconstruye nada: se sigue cocinando como lo hacía la generación que cambió el país dejándolo seco de claveles, pero que no quiso arriesgarse con la receta del arroz de pulpo. Aunque, eso sí, van sobrados de cultura culinaria y chefs de alto nivel. Por mencionar algunos: José Avillez, que tiene un take-away que ya me gustaría que estuviera en la esquina de mi casa; Victor Sobral, con templos del bem jantar que ensalzan la cocina de la zona alentejana; o José Cordeiro, aka ‘ChefeCordeiro, que además de chef es consultor y gurú del negocio hostelero. Vamos, como aquí Chicote, pero sin los disfraces de Ágatha Ruiz de la Prada.

 

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José Avillez en su take away JA em casa

 

Las bases se mantienen inalterables: buenos ingredientes y una fijación mística por cocinar con cebolla, ajo, perejil, cilantro y laurel. Leonor Castro, una de las responsables de A Casa Portuguesa en Barcelona (hasta hace poco era un restaurante magnífico en la calle Aragó; ahora es un pop-up store de comida y vino reubicado en Plaça del Diamant que ya deberíais haber visitado) afirma que no hay plato en Portugal que no lleve, al menos, dos de estos ingredientes. A veces incluso todos a la vez.

Imaginemos una breve ruta, rozando siempre el Atlántico y bajando de norte a sur: Bacalao (à brás o com natas), pulpo (está de morirse de cualquier manera) y sardinas (grelhadas, mayormente). Cualquiera de ellos (o ellas), con arroz y cilantro, es razón suficiente para ponerle fecha y destino al siguiente viaje al sudoeste peninsular. Y si hablamos de carne, los alentejanos son de cilantro con cerdo; los de la zona centro le dan al cochinillo; y los norteños prefieren cocinar ternera. Y para el postre, azúcar y huevos en todo. Excelente.

En cambio musicalmente la escena mira hacia delante con un empuje tremendo. Con las raíces bien asentadas en estilos clásicos, como el house y el techno, o la tradición angoleña, Portugal vive un momento de creación musical tanto o más dulce que el del postre, con mucha sangre nueva que dibuja líneas de fuga hacia la cara abstracta del nu-disco, la ‘batida’ o los future beats de la escena hip hop lusitana.

Nos dejamos aconsejar por Jorge Caiado, mitad del sello y plataforma creativa Groovement, músico, Dj, productor, dueño de una tienda de discos imprescindible en una galería de Lisboa (Carpet&Snares Records), embajador de la Red Bull Music Academy –por la que pasó en 2011– y futuro padre de un Festival (el Lisboa Dance Festival) que está a punto de ver la luz los días 4 y 5 de marzo. Un hombre de acción y de aficiones claras, siempre con querencia por el house más puro, y media naranja en W//ATEVER de uno de nuestros productores locales favoritos:  Edu Tarradas, aka Clip!

 

 

Lo que sigue es un atropello de nombres (más la playlist de Playmoss que tenéis al comienzo del artículo, por si os apetece escuchar de qué va esto). Por supuesto no están todos los que son, pero puede servir de punto de partida para que indaguéis en el resto. En la acera del house abstracto tenemos a Cleymoore, artista visual y frontman del colectivo artístico Pluie/Noir, a DiogoMagalhaes y a la gente de Pandilla Ltd, instalados desde hace poco en Berlín; si queremos ensuciarnos con la fracción raver del house de los primeros años, entonces hay que escuchar a Photonz, dj y productor lisboeta afincado en Londres, y su colectivo OneEyedJacks; mientras que la escena alternativa del disco y la música pistera está en manos de gente como Tiago, Moullinex, Xinobi, Ramboiage o De Los Miedos.

Capítulo aparte para Principe Discos, colectivo que se ha ganado el respeto internacional encumbrando la diáspora angoleña y haciendo de la ‘batida’ y los sonidos del ghetto lisboeta un lenguaje único. Niagara, Nidia Minaj o Dj Firmeza son algunos de los nombres destacados, pero no son los únicos. Además, en la bulliciosa escena de la capital hay que hablar también de Enchufada (el sello de Buraka Som Sistema) y la gente de Celeste/Mariposa. Y aún más nombres: Violet, caminando con soltura entre la tradición rave y los beats funk; o Nery, Lewis MIsac Ace, los recién horneados hijos del hip-hop y la generación new beat.

Espero que hayan disfrutado el viaje. Pronto más.