Wild Beasts han alcanzado la madurez en su quinto disco, Boy King, y se quieren rebelar contra ella. Para ello sacan su lado más visceral y sexual. Lo que antes eran canciones de alcoba ahora se convierte en la banda sonora perfecta para una sesión de folleteo sudoroso, lo que quiere decir que quien busque el sophisti-pop de sus anteriores trabajos se llevará un chasco grande: aquí hay potente rock electrónico más cercano a Nine Inch Nails. Y resulta del todo coherente. Para este lavado de imagen se han puesto a las órdenes del reputadísimo productor John Congleton, que en su currículo figuran colaboraciones con la plana mayor del indie.

Tras su paso hace algo más de un mes por el Mad Cool Festival pudimos hablar por teléfono con Hayden Thorpe, vocalista de la banda y el falsete más sexy del indie. Con él charlamos de Boy King antes de su lanzamiento el 5 de agosto, de sus influencias, pulsiones, la vida nocturna en su pueblo natal, el Brexit (la decisión se tomaba 72 horas después de la entrevista) y cómo hacer una canción perfecta de dos minutos y medio.

 

Lo primero que me ha venido a la cabeza al escuchar el disco es que habéis hecho un cambio radical respecto a vuestros dos anteriores discos, que eran más sobrios y taciturnos. ¿Fue una decisión consciente?

Sí, queríamos buscar un efecto WTF?, sorprendernos a nosotros mismos y también lo que dices, hacer algo radical, audaz y valiente. Queríamos arriesgarnos porque veíamos que haciendo este disco no teníamos nada que perder. Era importante para nosotros seguir siendo libres, no queríamos ser una banda con carrera rutinaria y que la gente al escuchar nuestros álbumes rápidamente los identificase con nosotros. Nada de tirar por lo fácil y lo cómodo. Empezamos a hacer cosas que nos dijimos que nunca haríamos, tirar por un sonido muy guitarrero y agresivo, incluso entrando en los clichés del rock.

 

Desde luego eso  de sorprender es algo que habéis conseguido porque después de “Present Tense” me preguntaba si el siguiente paso iba a ser algo aún más minimalista, por lo que te quería preguntar si en algún momento considerasteis tomar ese camino.

Ese disco estaba muy calculado y diseñado, éramos como una especie de arquitectos. La progresión natural a partir de ahí se bifurcaba: seguir por ese camino y convertirnos en matemáticos de la música o tomar un giro a la izquierda, que es mandar todo a la mierda y decir de hacer rock ‘n’ roll. En lugar de optar por orden, apostamos por el desorden y el caos.

 

Antes utilizabas la palabra “agresivo” para describir vuestro nuevo sonido, que recuerdo que es como describí “Daughters”, una de las canciones de vuestro anterior disco, en su respectiva crítica. Me pregunto si esa idea de ir a por este registro ya rondaba en vuestra cabeza desde hace tiempo.

Esa canción o Wanderlust ya mostraban esta oscuridad y el abismo. La diferencia es que antes decíamos que ese era un sitio al que no queríamos llegar, que preferíamos estar donde estábamos. Con este disco nos hemos inmerso en ella. El álbum es como de fiesta, se supone que es feliz y vitalista. Nadar por el abismo y rebelarse en la oscuridad lo es.

Hay dos citas en la nota de prensa que me chocan. La primera es tuya, que dices que el álbum os muestra en una faceta apocalíptica. ¿Ya no lo eran los anteriores dos discos?

Mmmm… puede ser. En todo caso, éste es postapocalíptico. Es como si el apocalípsis hubiese ocurrido y aún estuviésemos intentando asimilarlo. A veces me pregunto si en el caso de que hubiese un apocalipsis la cosa cambiaría mucho para nosotros, porque básicamente nuestros deseos primarios serían los mismos. Este disco muestra nuestros impulsos animales, cómo somos como especie, los rincones oscuros de nuestra psique.

 

La otra cita es de Tom, que dice que ahora Wild Beasts estáis cabreados de nuevo. ¿Con qué?

Con la vida adulta. En este disco mandamos a la mierda al hecho de ser adultos. Nos rebelamos en lugar de acomodarnos en los suburbios.

 

Mientras que la música de vuestros anteriores álbumes era claramente para hacer dulcemente el amor la de aquí es para follar duro. ¿Veis este contraste?

Sí, el anterior álbum tenía canciones de amor. Este no. En todo caso tiene canciones para follar. Trata sobre saciar las necesidades animales. El punto de partida es una cita de John Steinbeck: “todos los vicios del hombre son un atajo hacia el amor”. No hay amor pero lo buscas por todas partes. También es sobre el lado oscuro del amor.

 

Insistiendo en esta misma idea, antes se os comparaba bastante con bandas del sophisti-pop británico como The Blue Nile, pero esta vez lo primero que se te viene a la mente es Nine Inch Nails. ¿Fue una influencia?

Desde luego. Una gran influencia ha sido The Downward Spiral, que parece como si se hubiese hecho el año pasado, como si fuese de Burial u Oneohtrix Point Never. Es realmente avanzado y cambió completamente mi perspectiva sobre cómo hacer este disco. Es ambient y heavy a la vez. Tiene un efecto emocional interesante al ser agresivo y descorazonador al mismo tiempo. Quería ver cómo sería mezclar esa especie de blue-eyed soul de SexyBack Justin Timberlake y pasarlo por el filtro de Closer de Nine Inch Nails. Es decir, coger música pop funcional y convertirla en violenta. Era como un extraño bebé de Frankenstein que era muy excitante para nosotros.

 

Al tener vuestra música un rollo muy nocturno y esta web estar muy interesada en la música electrónica quería preguntarte… ¿cómo describirías la vida nocturna de Kendal, el pueblo en el que creciste?

Kendal es un pueblo muy remoto y agrícola en el que los 90 no llegaron hasta el cambio de siglo. Lo que ocurría en grandes ciudades como Manchester nos llegaba años más tarde. La escena electrónica cuando empezaba a salir de noche de adolescente era bastante saludable. La cultura rave explotó cuando yo aún era un niño, así que pillé sus últimos coletazos. Sigo apreciando mucho ese tipo de música tan nocturna.

 

¿Verdad que Tom canta menos en este disco o, por lo menos, no aparece como vocalista principal tanto como antes? ¿Por qué? Lo pregunto porque siempre me ha encantado el equilibrio que encontraréis entre vuestras dos voces tan distintas.

Canta menos, pero no hay una decisión consciente detrás. Es cómo salió, el tono que perseguíamos para el disco.

 

Por lo que me estás contando y por lo que he podido escuchar del disco, ¿es posible que vayas a cambiar bastante tu manera de actuar en vivo en el sentido de que podrías liberar tu aura de máquina sexual?

Este fin de semana pasado tocamos dos de estas canciones nuevas por primera vez en Madrid y nos dimos cuenta que debíamos convertirnos en artistas y personas distintas para tocarlas. Fue tremendamente vigorizante tener que personificar esto que dices. Esto es como un disco de alter ego, tienes que hacer crecer tus músculos y fortalecerte.

 

Cuando vi que John Congleton producía el disco pensé en preguntarte el motivo por el que lo habíais escogido de nuevo, pero no, evidentemente es la primera vez que trabajáis con él. La pregunta es, ahora que es uno de los grandes productores del momento, ¿es el sueño de cualquier banda trabajar con él?

No se me ocurre ninguna banda que no se beneficiaría de trabajar con John. Es muy inspirador, despertaba cosas en mí que no pensaba que tenía dentro. Si piensas más de la cuenta, si das demasiadas vueltas a las cosas, él destruye esos impulsos. Hace que respondas con tus entrañas, que cuando actúes todo vaya de las entrañas a la mano o la boca. Trabajar de este modo es estimulante. Parece que todo vaya a ser un desastre pero en el último minuto consigues salvar los muebles y, a fin de cuentas, hacer un disco tiene un poco de eso, de llevar a cabo un loco truco. Cuanto más te acercas al desastre más espectacular es.

 

¿Cuando hablas de la guitarra como una figura fálica te refieres a la que suena en tus canciones o en general?

Creo que en general. Hacemos canciones sobre la absurdez del hombre y la masculinidad, y la guitarra es uno de sus símbolos más ridículos. Sé que formamos parte de todo este chiste porque somos “los chicos en la banda de rock”, así que nos reímos de nosotros mismos. A la vez, secuestramos la guitarra y la utilizamos como un arma.

 

Realmente es muy interesante esto que dices y me choca porque en este disco habéis trabajado con John Congleton, que también es productor de lo último de St. Vincent. Ella es una guitarrista muy poderosa y aquí hay riffs y solos muy parecidos.

Ella es una artista increíble y una heroína de la guitarra. Es un buen punto, me gusta lo que dices. Ella utiliza la guitarra como un arma, igual que nosotros. Una canción como Alpha Female es casi un guiño a ella, un homenaje a mujeres como ella. Es cock rock feminista.

 

Me gustaría que me contases tu posición sobre el Brexit que se celebra este jueves.

Oh, dios. Es terrorífico. Mi generación en Gran Bretaña ha crecido asustada y confundida con la idea de que se empequeñezca el mundo en el que hemos crecido. No es lo que queremos, es un pensamiento muy peligroso y cerrado. Los estamentos más venenosos de la sociedad están haciendo un buen trabajo para dividirnos. Yo me siento tan europeo como británico y esto va afectarme inmensamente. Llega un punto en el que casi me da vergüenza hablar de esto porque no le encuentro sentido.

 

Sobre esto te quería preguntar. Estos días se está viendo un resurgimiento de los hooligans con la Eurocopa. Sé que no deberías sentirte así, ¿pero hay momentos en los que te avergüenzas de ser inglés?

Hay un aspecto muy violento y siniestro en la psique británica que se muestra en los hooligans de fútbol. Esto es un turismo muy extraño en el que esta gente se toma una suerte de vacaciones de sí mismos y se convierten en personas peligrosas. Esto debe tener que ver con la mentalidad cerrada de los británicos. No somos una sociedad ni abierta ni amorosa.

 

Volviendo a la música más o menos, te quería preguntar sobre el cambio de estética también en la portada del disco. Con cada una varíais mucho. Esta tiene una estética muy ochentas y el logo en forma de neón.

Una de las cosas que más me gusta de mi trabajo es la posibilidad de reencarnarme con cada disco. Me los tomo como una oportunidad para reinventarme. Buscaba un look sórdido y mierdoso, casi desagradable. También nos inspiramos en Metrópolis y Heart Of Darkness de Orson Welles. Películas casi apocalípticas sobre el encuentro entre tecnología y amor y el fuerte impacto que tiene en la gente.

 

Mi canción favorita vuestra es “A Simple Beautiful Truth”, que no sería necesariamente la elección popular. Es vuestro tema más corto quitando interludios, así que quería que me contases algo sobre cómo conseguiste este nivel de perfección en dos minutos y medio.
Oh, gracias, estoy muy orgulloso de ese tema. De hecho esa canción llevó mucho tiempo a la hora de fabricarla y diseñarla. Fue bastante duro dar con la tecla para conseguir ese tono tan elegante. Hubo como cuatro o cinco versiones, había momentos en los que nos tirábamos de los pelos. Pasó por diferentes fases: fue glacial, con un rollo Kraftwerk… Es de esas cosas que llevas trabajando en ella un año y de repente, sin saber el motivo, en cinco minutos acabas viéndolo todo claro.

Boy King, el quinto disco de Wild Beasts, sale a la venta el 5 de agosto vía Domino. En octubre lo presentarán en el BIME Live 2016 de Bilbao.