Ibiza pierde una parte de su esencia con la muerte de Tony Pike

Después de que el pasado agosto saltasen todas las alarmas cuando Tony Pike, fundados de Pikes, pidió dinero para costear el tratamiento de su cáncer de piel y próstata, durante el fin de semana las redes sociales se llenaron de informaciones que apuntaban a la muerte del pionero ibicenco, ahora confirmada.

Pikes es una institución icónica ibicenca, llena de historia del rock and roll y llena de personalidad. Un refugio de 25 habitaciones en las colinas de San Antonio, rodeado de extensos jardines de cuentos de hadas y la famosa piscina de color aguamarina donde se rodó el mítico vídeo Club Tropicana de Wham.

Pikes fue creado originalmente a fines de la década de 1970 por el legendario Tony Pike y durante el último lustro ha sido un refugio ante el bullicio de la isla para la élite cultural y musical con invitados como Grace Jones, Tony Curtis, Spandau Ballet, Bon Jovi, George. Michael y Freddie Mercury (por citar a unos cuantos de ellos).

Restaurado con amor por la mundialmente famosa marca Ibiza Rocks en 2011 y adorado por los lugareños, Pikes es uno de los pocos lugares que aún representa el auténtico y despreocupado espíritu balear de la isla.

El australiano de origen británico, Tony Pike compró una granja abandonada en San Antonio a finales de los años 70, que convirtió en un hotel con su familia. Pronto se hizo conocido como «the place» –el lugar- para fiestas que se salían de toda norma y lugar de reunión para celebridades. Esto llevó a Tony Pike a tener una relación íntima con el star system de la industria musical, que culminó con la famosa fiesta de cumpleaños de Freddie Mercury en 1987. Pike publicó recientemente unas memoria tituladas «Mr Pikes: The Story Behind The Ibiza Legend» repleta de jugosas anécdotas del período dorado de la isla.

Con la muerte de Pike desaparece el espíritu primigenio que poblaba Ibiza antes de la invasión anglosajona y de los superclubs. La libertad, el libertinaje y la cultura hoy están de luto.