I’m So Emo, la tristeza y la ansiedad más allá de tendencias estéticas

El reciente fallecimiento de Mac Miller (o, más anterior, el de Avicii, Chester Bennington o Lil Peep) junto con algunas declaraciones como las que hizo James Blake sobre el mito del artista depresivo como una figura romantizada ponen sobre la mesa (otra vez) el eterno debate sobre artistas y salud mental. Con emociones como la tristeza asentadas ya como parte elemental para entender las músicas actuales, y con un abuso del concepto “ansiedad/anxiety” en muchas de las creaciones de los artistas relacionados especialmente con el trap, abrimos debate en torno a música y trastornos enocionales/mentales. Con los testimonios de Albany, Jayeem, Luna Gorriz, $kyhook, One Path, 50 Miligramos, Alesha y la psicoterapeuta Laura Esquinas.

 

En 2015 después de ver el documental “Amy” -en torno a la vida de Amy Winehouse- pasé días dando vueltas a una cuestión: ¿cuán mierdas pueden llegar a ser los periodistas cuando detrás de una historia hay un beneficio (económico o de egolatría)?. Siempre he tenido bastante sensibilidad con el tema de la salud mental, pero desde que vi el film de Asif Kapadia lo tengo aún más presente en la práctica.

Casualmente ese mismo año (2015) fue ubicado por Laura Barton en The Guardian como el año en que “la música destruyó el estigma de la salud mental”. También ese año la web Pigeons and Planes publicaba un acertadísimo artículo sobre este mismo tema, partiendo del documental de Amy Winehouse, y que llegaba firmado por Michael Kadziulis: Stop ignoring mental illness in music. En él, su autor hablaba de ese material tan rico para los paparazzi que se desprende de cada historia que tiene que ver con el “live-fast-die-young” de algunos artistas como la propia Winehouse o Kurt Cobain.

Dice Kadziulis: “En lugar de publicar artículos donde se hablara de la batalla de Amy contra la depresión, lo que hacían era perseguirla para crear historias sobre sus adicciones a las drogas”.

Ahí el drama. ¿En serio es tan jodido para los medios explicar que un problema de adicción a las drogas no es un elemento aislado que -por sí mismo- te lleva a la depresión o a matarte? ¿Podemos parar de culpabilizar/estigmatizar a las personas que se encuentran fuera de las conductas establecidas como “normales” por el mero hecho de no ser lo masivamente “aceptado/vendible”? ¿Sería viable que en lugar de hacer bromas sobre los trastornos emocionales/mentales de algunos artistas intentásemos empatizar con ellos?

Laura Esquinas es psicoterapeuta y co-directora del centro de día Khepra, especializado en adolescentes con trastornos alimentarios y de conduct

“Se tiende a descalificar al artista o a la persona que consume diciendo que es drogadicta, o se tiende a responsabilizar a las drogas: “por culpa de las drogas”. Yo creo que de lo que no se habla ni en la música ni en la vida cotidiana es de la responsabilidad que tiene la persona para poder salir de esto y qué le ha podido pasar a esa persona para que acabe consumiendo. Lo que ayudaría es que asumiéramos que la persona que tiene un problema con la droga tiene la responsabilidad de salir de ella pero no es culpable por consumirla sino que es responsable de poder hacer cosas para cambiar este consumo y pedir ayuda”.

 

Sensibilidad y peligrosidad

La sensibilidad posee cierta peligrosidad, pero (al contrario de lo que nos suelen decir) no para la persona sensible en sí misma sino más bien para los demás. Estamos demasiado acostumbrados a escuchar “es que es muy sensible” como algo despectivo, como si fuera un defecto o una enfermedad que no tiene remedio paliativo.

Las personas sensibles empatizan más fácilmente y encuentran sus referentes y sus auxilios en artistas que rezuman sensibilidad. El mundo sería mucho mejor con más personas sensibles. Llevo tiempo siguiendo en instagram a Luna Gorriz, modelo (desde el lado más punk) y fiel seguidora de Lil Peep (además de persona que exhala inspiración desde una foto):

“La gente que se identifica con Peep es gente como él: gente sobreviviente en un primer mundo capitalista y consumista, con una «idea de felicidad» en la que los jóvenes más sensibles y pensantes se sienten vacíos. Los jóvenes que se han planteado más cosas en la vida, crean Arte sobre esto. Por esto mismo Lil Peep era tan cercano, era como nosotros, como los que estábamos todo el día en el pc y no tuvimos un referente así hasta que dimos con él.

La matrix, con su comodidad consumista y su idea de “felicidad” provoca un vacío existencial; las nuevas generaciones hacen Arte hablando de esto, aparecen seguidores marginales, se llega a su música vía internet (prototipo friki), modas, boom. Esta gente marginal está preocupada obviamente por el mundo y la sociedad , entonces estas personas encuentran una falsa y letal salida en las drogas”.

 

Las personas a quienes se les atraganta la vida son peligrosas por esto mismo. No encajar en la sociedad no es más que una muestra de desobediencia e inconformismo, de estar en desacuerdo con lo establecido. Tras la muerte de Avicii, el comunicado que publicaba su familia recogía la angustia existencialista de quien no es feliz viviendo.

“Nuestro Tim era un artista frágil, explorador buscando respuesta a preguntas existenciales. Un perfeccionista que trabajó muy duro y viajó a un ritmo que le generó estrés extremo. Cuando dejó de hacer giras quería encontrar balance en la vida para ser feliz y al mismo tiempo hacer lo que más amaba: la música. Realmente luchó con pensamientos sobre el significado de la vida y la felicidad. No pudo más. Quería encontrar paz. Tim no estaba hecho para la máquina de dinero en la que se encontró, era una persona sensible que amaba a sus fans pero le intimidaba ser el centro de atención”.

A través de Luna llego a Kassia (@50miligramos), persona con quien comparte su admiración por Lil Peep:

“Siempre he dicho que el Arte en cualquier ámbito es Magia, que alguien que realmente no conoces ni te conoce te haga sentir cosas dentro del pecho es casi como un superpoder. Pero Peep, a los descosidos, a los de la luz encendida cuando toda la ciudad duerme, a los que se sientan detrás de todo en el bus con su capucha y sus cascos apoyando la cabeza en el cristal viendo gente pasar como quien ve una carrera de gotas de agua en éste, nos hacía sentir menos solos. Menos incomprendidos. Menos marginales. ¿Por qué él? Igual la combinación con ver su sonrisa de oreja a oreja aún escuchándole cada noche el deseo reiterado de desaparecer de este (por muy optimista que se quiera ser) mundo cruel -ya lo decía Kurt Cobain, cómo iba a traer a un ser, a un hijo, darle vida a algo en un lugar tan feo-, la identificación de ver cómo esa tristeza crea morbo, misterio, el hecho de sentir que de alguna manera apoyan tu sufrimiento y no entender por qué”.

La imagen de sentirse fuera de lugar en un sistema sin escrúpulos, como señala Kassia, la vimos anteriormente -y desde los mass media- reflejada en Kurt Cobain. Extraído de sus Diarios:

No estoy estresado.

Me relajo y río.

Soy el producto de pasarme 7 meses gritando a pleno pulmón casi todas las noches. 7 meses contestando las mismas preguntas una y otra vez.

El pequeño querubín desaliñado que habéis acabado conociendo a fuerza de verlo en la foto de la contraportada de Nevermind es la prueba de que las cámaras te hacen 5 kilos más gordo, porque sigo teniendo el mismo peso de pajarillo desde mi última excusa, que es… Estoy harto de los consejos preocupados de la gente que me dice cosas como: “Tío, lo que tienes entre manos está de puta madre. Tu banda es genial, las canciones que escribes son cojonudas. Pero tendrías que centrarte, colega. Deja de flipar y mira por tu salud”. Jo, ojalá fuera tan fácil y, sinceramente, yo no quería toda esa atención, pero yo no flipo, como sé que a muchos les gustaría ver. Es entretenida la idea de contemplar a un artista de rock de dominio público mientras se autodestruye mentalmente. Pero lo siento, amigos, debo negarme. Tal vez Crispin Glover debería unirse a nuestra banda

Y al final del día, en lugar  de planear la manera de escapar de esto, no tengo más que reír. Me parece divertidísimo. Es como si hubiéramos provocado casi una miniestafa en el mundo del rock’n’roll porque no estoy ni por asomo tan preocupado ni por mí ni por nadie como los medios querrían hacernos creer. Creo que lo malo de nuestra historia es que no hay una verdad lo bastante emocionante para una buena historia. Bueno, ya he vomitado bastante, probablemente más de la cuenta, pero bueno, por cada autoproclamado juez de rock cascarrabias, dogmático y arrogante hay mil chavales (Hellman y Drechsler, 2003: 209).

La hiperaceleración de la sociedad construye universos efímeros, una búsqueda continua de “algo”.

Luna Gorriz:

Hoy en día, existe una degeneración de la persona sensible; «el ser congelado»; que tiende a necesitar Adrenalina (no intensidad), que busca en la droga, la velocidad, el sexo barato…

Estamos anestesiados, necesitamos estímulos para poder sentir algo, lo contrario de lo que ocurre con los cuerpos saludables y naturalmente sensibles. Somos una generación que no ha sabido sentir con lo pequeño, sumida en el egoísmo del primer mundo y su frialdad. No necesitas droga si eres capaz de sentir y de darle Sentido a tu Vida. Cuando estás congelado es cuando la necesitas, y este es el vacío existencial del que hablaba Peep y con el que todos nos hemos sentido violentamente identificados.

Desde el punto de vista experto, estamos en un momento donde se habla más de lo sensible que en otras etapas, pero este tipo de  emociones no pertenecen a esta época concreta.

Laura Esquinas:

“No creo que haya alguna relación entre esta corriente y la sociedad actual. Siempre ha habido una parte de los artistas que se han expresado desde la tristeza o el desarraigo. Sí que creo que hay una mayor tendencia a expresar lo emocional pero creo que esto ha estado en otras épocas con otros cantantes. Creo que sobre todo se da en artistas que tienen un lado emocional muy desarrollado, que conectan mucho, que tocan mucho con sus emociones y que esto se ve reflejado en la manera de comunicar. Si estas emociones tocan con la tristeza, la ansiedad o el malestar… esto les lleva a expresarlo. Pero no creo que tenga que ver con una corriente en concreto”.

He experimentado y he convivido con problemas de este tipo (especialmente de ansiedad) durante varias etapas de mi vida. He acudido a especialistas cuando lo he necesitado, pero también he escuchado a demasiada peña reírse o estigmatizar a quienes sienten [sentimos] las emociones de una forma más intensa.

Uno de los statements recientes en los que mejor me he visto representada está escrito por Brat Star:

 

El auge de lo emocional

Cada momento de la historia requiere un tipo de música diferente (*esta es una de las cosas por las que la música evoluciona y los puristas se enfadan). Como apuntaba Laura Esquinas, la música triste siempre ha estado presente en diferentes estilos musicales, pero declararse “triste” nunca había sido tendencia. El punto clave en lo referente al underground de los últimos años tiene nombre y apellidos: Yung Lean & sus sad boys:

 

Lo cierto es que el discurso sobre lo emocional ahora mismo es trasversal. En el caso de la música, de J Balvin a Miley Cyrus, son muchos los artistas que ayudan a normalizar los problemas mentales y a romper con los estereotipos y los clichés en este sentido.

I have guys and girls that come out, and they’re like, «The only reason I’m able to admit that I’m gay is because you’ve made me feel like that’s okay.» That is so intense, because that is a part of this generation—it wasn’t always accepted—and I feel like I am a big part of that change. Or they know that I’ve struggled with depression, and that helped them get over theirs. That gives me a big purpose—a reason to wake up in the morning that’s bigger than to put on my fucking feathers and my little outfits. (Miley Cyrus en Elle, 2014)

Una depresión que casi me mata es lo peor que me ha pasado. Porque hay que tener cuidado con lo que le pides al universo, le puedes pedir éxito y… Tuve una depresión que casi me mata por no poner límites ni equilibrio y pagué las consecuencias. Fue mi culpa, no se la echo a los demás, fue decisión mía trabajar como un esclavo y olvidar que detrás del esclavo hay algo más importante: la persona. (J Balvin en 20 Minutos, 2015)

Hace algún tiempo $kyhook compartía el siguiente status vía TW. Pablo es una de las personas con las que más he hablado -a nivel personal- del tema emocional, este tweet es de los más útiles que un artista puede hacer:

 

Cuando compartí ese tweet mucha gente me escribió diciéndome que tenía el mismo problema y preguntándome qué había hecho yo para mejorar o solucionarlo. Sí que lo vi útil, creo que si ves que otra persona a quien respetas un mínimo no tiene miedo a compartir algo así sí que puede servir de ayuda. Cuando he puesto en redes sociales que he estado mal es cuando más se me ha apoyado, pero también igual es por el tipo de seguidores que yo tengo. Igual para otra gente sí que existe esa presión. También se puede sacar partido a esto musicalmente. Mira Yung Beef o Lil Uzi, todo puede vender si lo sabes utilizar.

Muy vinculado a $kyhook (comparten colectivo: Withered), uno de los artistas cuya figura y cuya obra presentan una mayor influencia de lo emocional (y en concreto de problemas como la ansiedad) en el territorio estatal es -indiscutiblemente- Jayeem:

“Hace años que se hace música triste, emocional. Ahora mismo está en auge gracias a las influencias que han tenido los artistas actuales. Hoy la gente que hace música es joven y sus referencias también. El scream emo o el rock progresivo, por ejemplo nunca han destacado por sonar alegres o fiesteros. La gran mayoría de letras de grupos así hacían grandes instrospecciones en los sentimientos más humanos. Ahora podemos palpar que gente como Lil Peep, Xxxtentacion, Post Malone, etc.  también escucharon esto y han sabido hacer cosas partiendo de esa base. Diría “I spoke to the devil in miami, he said everything would be fine” de Tentacion es la cara más oscura de una canción de Hotel Books. Corbin, Nothing, Nowhere, joji… todos ellos son la reencarnación de la escena más triste y emotiva de la música pasada porque ellos fueron los posteriores apartados, retraídos, marginados de la sociedad”.

 

Jayeem consigue empapar de tristeza y melancolía todo lo que toca. Como ocurre esta track que cuenta con su instrumental y la voz de Dellafuente:

En la nueva ola urbana emociones como la tristeza o la pena se colaron desde las primeras manifestaciones de los artistas iniciales como KEFTV VXYZ:

O Somadamantina:

El track es algo más reciente pero el inconfundible desgarro de las canciones de Trapani siempre ha estado ahí:

Si nos vamos al presente vemos una de las últimas personificaciones de lo emo en Goa, que ha conseguido atraer un gran número de miradas desde su primer sencillo en solitario “Yeyo en mi iPhone”

Las letras de Goa (“solo me llamas cuando crees que voy a morir” / “todo el mundo dice vive yo me quiero matar” / “me siento solo aunque tenga a todo un planeta a mi lado”) revelan un imaginario que tiene su esencia en la depresión, la soledad y la tristeza. La acogida que ha tenido el artista (hospedado ya en La Vendicion) entre el público más joven y en un tiempo récord deja claro que (además de la magia propia) su discurso conecta y representa a un gran número de personas. Hace algunos días en una entrevista con Ana Iris Simón revelaba lo que en realidad ya se intuía: cero pose.

– “¿Estás siempre tan triste como hacen ver tus letras?

– Goa: Sí, yo soy una persona triste, no es ningún personaje, como lo de que tomo psicofármacos. Todo me afecta mucho y siempre ha sido así. El otro día estaba en San Sebastián, una ciudad donde todo está limpio y la gente es súper rica, vi a una señora pidiendo en el suelo en la estación de tren. Venía de estar con mi familia, de comer en sitios de puta madre y me puse a llorar en cuanto subí al tren pensando en ella y en qué haría si tuviera dinero. Fue un ataque de realidad. Supongo que todo el mundo sentirá eso, sentirá esa pena y esa rabia, pero a mí me jode la tarde. Si me pasa o veo algo triste estoy jodidísimo. Lloro mientras veo el programa este del Jefe Infiltrado, lloro en los conciertos, lloro si mi familia está mal… Forma parte de mí y no tengo ningún problema” (…) “Siempre he sido así, no es ningún personaje, he pensado en morirme muchas veces y no tengo ningún tema tabú, aunque ahora esté pasando por un momento bonito y no piense en ello y me ría más veces al día que antes”.

Hablar abiertamente sobre el tema, como hace Goa, es básico para terminar con los estigmas. Artistas como Lady Leshurr han aprovechado las redes sociales para –“simplemente”- dar a conocer su problema y enviar un mensaje de apoyo a quienes sufren la misma patología.

Aleesha es una de las nuevas talentos de la escena con más potencial. Su música bebe sobre todo del R&B y a pesar de que es fácil asociar su sonido con emociones positivas, en su perfil artístico más personal hay una influencia de sentimientos como la tristeza:

La gente no esta acostumbrada a ver a otras personas abrirse tanto y sacar sus sentimientos mas puros y oscuros. Escucharlos descoloca y, a mí -personalmente- me flipa porque yo creo que todos tenemos momentos malos en los que la ansiedad o depresión (ya sea leve o fuerte) se apodera de nosotros y lo que piensas en ese momento no los sueles compartir con nadie. Escuchar letras de otra gente en las cuales te sientes identificado es algo muy importante. Siempre te  sientes incomprendido pero esta música te comprende. Hablando por mí es como una tortura que te alivia.

Personalmente pienso que es muy difícil incluso casi imposible escribir sobre estos temas si realmente no los estas sintiendo.

Uno de los artistas nacionales que habla sobre lo emocional más abiertamente es One Path:

Me parece que en cierto modo alternamos de manera un poco aleatoria entre lo sad y el flexeo, lo cual aparentemente podría ser contradictorio, pero me da la impresión de que es un poco el espíritu de nuestro tiempo. Me gustaría pensar que la imagen que se da de los trastornos mentales ayuda a concienciar sobre la importancia de la salud mental, un tema que nos toca a todos tanto como la salud estrictamente física.

Albany es otra de las artistas que está más en auge dentro del panorama presente aunque lleve años soltando temas x YT. En sus creaciones imprime un halo de pena y de lamento que bebe de un universo ubicado entre el cuteness y la autodestrucción (que en cierta manera la vincula al imaginario de Lil Peep).

– ¿Por qué crees que están tan en auge (como tendencia estética en la música) sentimientos como la tristeza y trastornos como la ansiedad y la depresión?

“La gente se siente identificada con dichos sentimientos reflejados en la música Siempre se dice que las penas de los demás alivian un poco las tuyas, ves que no eres el único que no lo está pasando mal… Eso te ayuda”.

Sobre esta misma pregunta acerca de la tristeza y la ansiedad como tendencias, Luna Gorriz:

“Existen nuevas patologías psíquicas reales causadas por la matrix: hablo de los ataques de pánico, de los llamados trastornos alimentarios, de narcisismos extremos, del maltrato del cuerpo, de depresiones muy tempranas. Un mundo tan loco, genera nuevas locuras.

Es justamente en este contexto que nace un artista como Lil Peep; que sobrevive y huye insanamente de esa presión causada por la Vida, buscando Adrenalina (como un ser congelado, incapaz de sentir; con síntomas causados por la matrix que, para reaccionar, necesita estímulos extremos).

Las personas con patrones parecidos, se sienten atraídos por él. Es decir, vía internet, chavales que están todo el día en el pc, que comparten esa Visión, que están deprimidos; llegan a agruparse en subculturas de internet. Es así como surge el emo rap, que se convierte en la new wave cuando se descubre a Peep.

Esta gente se siente encontrada e identificada con el contenido del artista, que se recrea en un mundo suicida (drogas, maltrato del cuerpo, dinero, deshumanización, etc.) y que a pesar de no recomendar su estilo de vida a los chavales, acaba convirtiéndose en Moda, por lo tanto; algo «guay»; que la mayoría no cuestiona. No interrogan los orígenes del fenómeno, sino que se limitan a  imitarlo sin pensar más allá”.

Sobre si la tendencia estética de la tristeza va acompañada de una preocupación o una empatía por parte de la opinión pública con las personas depresivas, dice Jayeem:

“No hay preocupación por ello. Un enfermo es un enfermo y difícilmente sea consciente de ello. La música triste, emotiva, por norma general no suena en un club pero sí en una habitación así que no creo que se considere una “moda”. La gente quiere salir a un club o a un concierto y escuchar la canción más gamberra de su artista favorito, pero cuando está en casa -y esto es la mayoría de las veces- abstraído, preocupado, prefiere escuchar el otro lado, porque nos gusta regocijarnos en ello, así que más que preocuparnos lo que hacemos es revolcarnos en nuestra miseria cuando escuchamos o creamos música bajo esta premisa”.

Para Laura Esquinas, seguimos sin educar en este sentido. La salud mental sigue tomándose como algo menos importante que la salud física.

“Sí que es cierto que estamos en un momento en el que se habla de lo emocional, no solo en la música underground sino también en la educación, en las empresas… Se habla mucho de la ansiedad, la depresión…. La ansiedad y la depresión es el síntoma, es lo que la persona siente y reconoce. Y parte de la sociedad empieza a integrar esto como algo natural: pedir ayuda, acudir a un psicólogo… pero aún estamos lejos de entender que hay aspectos de las vivencias de las personas, de la educación… que llevan a desarrollar este síntoma; y este síntoma, esta ansiedad o esta depresión, es muchas veces una alarma y de que la persona necesita hacer cambios en su vida para poder reducir esta ansiedad y esta depresión.

¿Qué no ayuda en esto? No encaja la tendencia a asumir que es una enfermedad, que las personas son pasivas… Sí que sería bueno que orientásemos la educación hacia que las personas necesitan responsabilizarse y hacerse cargo de ellos mismos. De la misma forma que una persona con una enfermedad física ha de acudir a un tratamiento, en los síntomas psicológicos también es necesario que la persona acuda a un especialista para que le pueda ayudar. Y en este sentido falta conocimiento y falta más educación”.

Internet y el hecho de que las personas podamos compartir experiencias de forma inmediata sin estar un mismo espacio tangible (entre otras cosas), es una de las claves para entender este protagonismo de lo emocional. Saraut para la primera persona que inventara este tipo de “radios” en YouTube:

 

Mitos y estereotipos: el genio depresivo

Y digo “genio” en masculino porque -como siempre- hay diferencias de género en este sentido. La historia nos viene a decir que lo que más se ha alimentado es la figura del artista-hombre-depresivo (bohemio) genio y la artista-mujer-depresiva y loca.  Una vez más, el estereotipo infinito que nos persigue a las mujeres sobre nuestro papel en el arte (o putas o musas o groupies o locas).

Hace algunos meses James Blake hablaba sobre este asunto en el simposio de la Performing Arts Medicine Association (PAMA) en la Universidad de  Chapman (hay países donde los artistas musicales aparecen en congresos de investigación [KE lokura]). En esta charla, el músico decía lo siguiente:

“There is this myth that you have to be anxious to be creative, that you have to be depressed to be a genius. I can truly say that anxiety has never helped me create. I’ve watched it destroy my friends’ creative process, too.” (en The Guardian)

“La idea de vincular genio y locura  -habla Luna Gorriz- sí es una idea muy antigua, y creo que si se conserva es por un mal uso o interpretación del lenguaje por parte de la sociedad. Creo que es muy necesario hacer la diferencia entre estar «loco» y ser «distinto” o “diferente» (que a mi parecer es algo muy cuerdo). Únicamente se puede ser revolucionario, tanto en ciencias como en arte (por ejemplo), cuando uno vive la vida pensando, analizando y actuando profundamente alrededor de la existencia; entendiendo su propia vida como una obra de arte. Ser transgresor implica eso; haber visto la realidad que existe tras lo que nos venden. Por lo tanto, sí creo que hay que ser transgresor para ser artista, con los problemas que eso conlleva”.

Sobre esto mismo, dice One Path: “Creo que la ansiedad, la depresión y cualquier otro trastorno mental son una mierda tan grande como cualquier otra enfermedad. A nadie se le ocurriría decir que necesitas tener alergia a los frutos secos o una úlcera para poder experiencias como inspiración para crear o se crea como vía para superarlas, pero no pasa de ahí, cada uno canaliza sus cosas como quiere, generalizar o sacar esas conclusiones es frívolo y no ayuda”.

Cuando se le pregunta a Jayeem por este mito, dice el productor: “Imagino que una persona feliz y en sus cabales, hará otro tipo de arte y estará enfocado a otro público que disfrute de ello. No es mi caso por ejemplo. Y hablo con respecto a mi obra y a mi mensaje, no a que me considere un genio o alguien excesivamente creativo. Cuando yo soy feliz y estoy en otro mood, hago otras cosas, “salgo de mi guarida”, hago vida más allá de la pantalla del ordenador. Imagino que cualquier persona puede encontrar en cualquier cosa un motivo para crear”.

En el caso de Albany, la artista también encuentra diferencias entre crear desde las emociones positivas o negativas:

Cuando estoy bien es muy difícil que me salga algo bueno y real. Cuando sufro o veo las cosas más torcidas es cuando suelo escribir.

– ¿En qué estado emocional sale un tema como “Nadie”?

– No se puede hablar de la tristeza desde la felicidad. No me gusta, pero, sale a raíz de una mala racha, depresión, estancarse en el pasado y sólo recordar cosas feas que ocurrieron… lo escribí en plena crisis.

“No creo que sea necesaria la depresión para ser creativo, pero si que creo que salen cosas mucho mas inesperadas y puras”, comenta Aleesha. “Me siento más a gusto cuando estoy feliz. Aún así, cuando escribo en mis peores momentos salen mejores cosas, es hurgar en los vacíos que tengo dentro y el hecho de la auto-tortura hacia lo que siento me alivia”.

“It’s all about creativity. You don’t need drugs for creativity” (Yung Lean en Noisey)

 

Volviendo al estereotipo del que hablaba James Blake, Laura Esquinas explica lo siguiente: “Creo que puede ser este estereotipo o puede ser cualquier otro. Creo recordar que en este mismo simposio decía que a él siempre se le había tildado de chico triste porque hablaba de la tristeza en algunas de sus canciones que habían sido un éxito y que esto a el le conectaba con la creencia de que los hombres que lloran son débiles”.

La experta continua aludiendo a esa importancia de las emociones en la música: “Creo que a nivel de artistas hay muchísimos estereotipos, el artista se representa como alguien lejano, alguien que ha conseguido la fama. Y esto nos lleva fácilmente a crear fantasías sobre ellos. Yo sí que creo que no hace falta estar depresivo para ser un genio pero también creo que los artistas tienen un… bueno todo lo relacionado con la creatividad, con la conexión emocional, muy desarrollado. En el sentido de que están conectados. Y que eso a veces en el mundo que nos movemos, impacta… porque no es algo de lo que se habla habitualmente. Es decir, muchas veces conectamos con una canción que nos ha dado una tristeza pero nunca hemos compartido esa tristeza con nadie y por eso esa canción nos engancha”.

$kyhook sobre el estereotipo del “chico triste”: “Yo no veo que un tío no pueda llorar o no pueda estar triste. Yo creo que era un tipo de inseguridad que tenía antes la gente, en plan que estaba mal visto que un tío mostrara sus sentimientos pero creo que después se vio que no pasaba nada crear desde la ansiedad o la tristeza”

– ¿Y qué importancia tiene la ansiedad en tu vida?

“Supongo que tiene mucha importancia porque yo he tenido ansiedad toda mi vida y realmente no me he dado cuenta de que tenía ansiedad hasta los 20 años. Yo creía que era algo normal estar así y cuando empeoré me di cuenta que no era lo normal. No sé, yo creo que es una putada la ansiedad y cuanto menos tengas vas a funcionar mejor en la música y en todo. No creo que tenga ninguna ventaja”

El mito del genio atormentado está vinculado a la romantización de la muerte, aquella que hicieron tema recurrente de sus obras los autores del Romanticismo. Este año han sido varios artistas con trastornos emocionales de algún tipo los que han fallecido: Chester Bennington, Avicii, Lil Peep o Mac Miller. Pocos medios han hablado de los problemas de fondo, de hecho algunos medios dedicaban su primer artículo a ese artista el mismo día de su muerte (lo cual dice bastante de la falta de ética y de responsabilidad por parte de las redacciones).  

La muerte y el suicidio -explica Laura Esquinas- no son temas de los que se hable de forma natural en nuestra sociedad. Normalmente no hablamos de lo que supone para nosotros el hecho de que nos vamos a morir, de cómo eso nos sitúa en la vida, de la misma manera que es difícil encontrarte en una conversación con alguien a quien se le ha muerto un familiar y que hable abiertamente de eso sin sentir vergüenza o que va a ser juzgado. Ante el suicidio de una persona relacionada con el mundo del arte, que sale en todos los medios, a veces no se habla tanto sobre qué le ha llevado a esa persona a hacer este acto, o qué hay detrás de todo esto, o qué enfermedades puede haber, qué tipo de sufrimientos hay… sino que la tendencia sobre todo es a hablar de lo que fue, a colocarlo dentro del mundo de las estrellas, a romantizarlo de alguna manera.

 

Fuck “periodismo” musical

Cuando empecé a estudiar periodismo solo le veía un lado útil, activista. Estaba convencida de que desde el periodismo cultural se podía cambiar cosas.

Unos meses atrás la revista Dazed publicaba lo que ha sido para mí uno de los artículos más reveladores del año: How reviews fuck with an artist’s mental health. ¿Cómo co** pueden muchos medios seguir puntuando los discos (las obras, el trabajo de un artista) con un número? Además de periodista soy profesora universitaria, si este sistema me parece absurdo en la universidad imaginaos en una obra artística.

Me pregunto quién nos creemos que somos para medir la calidad de un trabajo con un número. Con todo lo que ello conlleva para la inseguridad y los miedos de un artista, tal y como explicaba el citado artículo:

(…) a negative review will always sting, and its creeping influence on your own insecurity and imposter syndrome is very real. I’ve known talented friends who have released debut albums, been reviewed harshly, and never recovered from the unfair portrayals of their motivation, the caustic descriptions of their voices, or the disapproval of their songwriting. It may sound overly sensitive, but being misunderstood in a moment of vulnerability can create a genuine mental block when trying to write new music. Those friends are still out there, often overthinking their work, because the devil on their shoulder is now in residence, likely re-broadcasting the very worst of what was said.

El mismo día que Dazed publica el texto (perteneciente a una serie de escritos sobre salud mental que recomiendo totalmente), One Path me tira DM y me sugiere que escriba algo sobre el tema. Le digo que llevo tiempo queriendo hacerlo pero que me supone cierto esfuerzo emocional, y aquí estamos. Precisamente en aquel momento One Path no estaba pasando por su mejor etapa:

“Desde hace bastantes meses no estoy pasando por mi mejor época, quienes me lean en Twitter quizá se hayan dado cuenta. El rapero de la positividad está luchando por estar alegre. Para mí es un palo no poder mantener mi propio nivel de expectativas, cumplir con mi trabajo de la manera en que me gustaría, u ofrecer un contenido que quizá mucha gente espera por cómo ha sido anteriormente. Muchas personas me han agradecido la buena vibra y me han comentado que les ha ayudado en su propia vida. Si bien en estos momentos soy incapaz de sonreír como hace un año, al menos me gustaría poder hacer énfasis en lo importante que es nuestra salud mental. Si he tratado de dar una imagen positiva es porque no siempre he sido feliz.

Nuestra salud mental, como la física, no está garantizada, tenemos que aprender a cuidarnos, tenemos que aprender a hablar de ello sin miedo, porque del mismo modo en que casi todo el mundo se resfría de vez en cuando, todos podemos sufrir algún trastorno. Desgraciadamente la salud mental sigue siendo un tabú, aunque no afecte solo a unos pocos. Es cosa de todos: a todos nos pasa, nos ha pasado, o nos pasará. Si somos capaces de prestar un paquete de pañuelos a quien tiene un catarro, no deberíamos temer que nuestras amistades sufran un ataque de ansiedad. Como artista con cierta exposición pública me gustaría promover este mensaje por toda la gente que sufre y no recibe la respuesta o el apoyo que merece”.

 

– ¿Cuáles son las taras o la peor parte de ser un artista ahora mismo?

Para mí, el ritmo de todo. Nunca hay descanso, somos esclavos de nuestros propios logros (esto me lo dijo Trapgame.edits), siempre tenemos que estar activos y expuestos, somos testigos en cada momento de nuestro éxito o fracaso, solo importa el corto plazo. Es algo que me hace sentir extenuado. Como artista independiente he tenido que ir inventando mi recorrido, nadie me ha preparado para ser capaz de asimilar lo que significa ser un personaje público (aunque sea a pequeña escala), exponerme a desconocidos, o depender de algo tan volátil como el público de internet. Si no cuentas con apoyos, es fácil sentirte perdido o desorientado entre tanto estímulo. Agradezco cada día la fortuna que he tenido en la vida y la oportunidad que se me ha presentado al poder vivir haciendo aquello que más me gusta, pero creo que no he sabido digerir todo lo que me ha pasado en los últimos dos años.

Otras frustaciones, según $kyhook: “Si trabajas con alguien a medias y hay una persona que está ganando mucho más dinero que tú por followers, por posición… creo que está un poco deshumanizado ese aspecto. La poca industria que hay aquí ya se van notando cosas. Eso es lo que más me frustra. Y también que es como una montaña rusa: mañana tocas en tal sitio, al día siguiente te dicen que te han cancelado no se sabe por qué, es como que hay que aprender a relativizar todo y no emocionarte mucho ni frustrarte mucho tampoco”.

Aleesha: “Yo misma. Lo primero que pensé fue la influencia de las redes sociales pero si lo analizó mejor el mayor obstáculo en mi camino soy yo. Soy una persona que tiene muchos aspectos positivos, pero a la vez hay muchas cosas que ni yo entiendo. Ni sabré explicar nunca. He crecido bastante confusa y con muchísimas preguntas sin contestar. La música es lo único que me ha dado ganas. Mi propósito. Sobre pienso las cosas demasiado y me pongo en duda a mí misma millones de veces. Tengo una idea en mi cabeza de lo que quiero llegar a ser y no pararé hasta conseguirlo, es una putada cuando lo ves lejos. A lo mejor ha sido por la sociedad de hoy en día, de lo que piden o esperan de cada uno, que haya provocado en mí exigírmelo, aunque siento mas presión a hacerlo perfecto por mí misma”.

Para Jayeem la peor parte de ser artista es “que su obra no sea reconocida ni entendida”. Aquí está la parte a la que me refería previamente de la crítica musical, esa que nos “autoriza” por no sé qué motivo a decirle a un artista cuán bueno es su trabajo artístico. Para mí, las “críticas” tradicionales deberían haber desaparecido del todo para convertirse en un análisis del objeto de carácter más social o filosófico, stop puntuaciones. Creo que mucha gente ya es consciente de esto, pero aún quedan muchas responsabilidades por asumir.

Vuelvo a los Diarios de Kurt Cobain porque creo que refleja muy bien el daño que puede hacer la prensa en un artista con problemas emocionales (Hellman y Drechsler, 2003: 219):

¿Por qué demonios se empeñarán los periodistas en sacarse de la manga una interpretación freudiana de lo más mediocre sobre mis letras cuando el 90% de las veces no las transcriben correctamente?

Hay más periodistas de rock pésimos que bandas de rock pésimas. Pero ¿qué coño les enseñan a los periodistas en la universidad?

¿Qué utilizarán como referencia o ejemplos?

¿Alguien recuerda a Lester Bangs?

De haber sabido que iba a suponer tanto problema para la gente habría impreso las letras en la carátula del álbum.

Os ofrezco citas reales fruto de mi mente.

Estoy harto de realizar entrevistas interminables de 2 horas con periodistas para descubrir luego que de esas 2 horas han elegido las citas más sensacionalistas e irrelevantes. Las bandas de rock están a merced del periodista y a mi juicio no hay ninguno que merezca tener un boli.

Seguro que se necesita más formación para ser soldador que para conseguir trabajo de periodista.

Gracias por vuestra mediocre interpretación freudiana sobre el estado actual de mi mente en el que me digo “Jo, me siento culpable porque no me esperaba vender tantos discos”. Preguntadles a mis amigos. Siempre he sido así de flaco. Me conocéis de verme en fotos, y las fotos te hacen 5 kilos más gordo. Nunca me habíais visto en persona hasta aquella memorable noche. Sufro de narcolepsia. Sufro de malos hábitos de sueño y de alimentación. Sufro de estar de gira durante 7 putos meses.

– ¿Hay comprensión o empatía hacia las personas con problemas mentales?

Jayeem: “Ninguna. Ni siquiera las personas más cercanas a uno mismo pueden comprender el tormento que puede llegar a sufrir. Mi objetivo no es que los demás puedan entenderme, si no que puedan entenderse a ellos mismos. El mayor problema que afrontamos los seres humanos somos nosotros, por lo tanto es absurdo intentar hacer ver a los demás tu sufrimiento; todos tenemos una batalla”.

Hemos evolucionado en algunos aspectos pero quedan muchas cosas por hacer en lo referente a empatizar con el otro/la otra.

Hace algunos meses, entrevistábamos a Cecilio G para El Bloque. La conversación (una de las mejores entrevistas en las que he participado en mi vida), consistía en desgranar su tema “From Darkness with love”, y en ella Cecilio hablaba abiertamente sobre adicciones y sobre el hecho de “ponerse en el lugar” del artista (minuto 28.53):

Para que consigamos ponernos en el lugar de la otra persona, o al menos intentarlo, hace falta normalizar los problemas o trastornos mentales. Por eso es muy importante que los artistas con capacidad de llegar a una gran masa de personas no tengan ningún tabú en este sentido. Un ejemplo sería Cariatydes, modelo e influencer feminista, que dedica buena parte de su tiempo en concienciar a sus seguidores sobre este tipo de problemas.

Los estragos que causa hoy en día la salud mental no se pueden obviar porque no solo ayudamos a que crezca el estigma sino a que ocurran cosas como la automedicación. Cuando no te atreves a pedir ayuda ni a decir abiertamente cómo te sientes, le pides remedios a Google.

El arte siempre va a estar vinculado de una manera especial con el mundo de las emociones y los sentimientos, de hecho de eso se trata. El Periodismo (entre otros campos como la Educación) tiene la obligación de indagar y de ofrecer una información que vaya más allá de los tópicos y las bromitas fáciles de siglos pasados. Detrás de una sobredosis, de un trastorno alimenticio, de un suicidio o de cualquier problema mental hay algo más; algo de lo cual no es culpable la persona que lo sufre.