Los 10 temas que inspiraron el debut de BRUMA

Aunque la crisis del COVID-19 ha detenido la vida en muchos sentidos, las novedades editoriales siguen estando a la orden del día, y, desde la semana pasada, ya tenemos en la redacción un nuevo favorito. Se trata de Far From Me, el disco de debut de BRUMA, que ha editado Forbidden Colours, el sello de Aitor Etxebarria.

El albúm es esa clase de electrónica minimalista con ambición pop y derroche de emoción que bebe de artistas com Nicolas Jaar, Floating Points, Thom Yorke y James Blake. En nota de prensa lo describen como una «banda sonora necesaria para tiempos de incertidumbre como los que estamos viviendo» y, la verdad, no nos podría parecer una descripción más acertada.

Para celebrar el lanzamiento de este disco, fruto de cuatro años de trabajo a caballo entre Madrid y Berlín, BRUMA comparte con nosotros las influencias sonoras que lo han moldeado.

Nicolas Jaar – No (Sirens, 2016)

Esta canción es una de las que me marcó el camino para decidirme a cantar en castellano, como en “Todo lo que fui”, y en otras de las canciones que estoy preparando para el siguiente álbum. Nicolas Jaar es uno de los pocos músicos que para mi es capaz de unir electrónica y voz en castellano de una manera musicalmente válida, como también logran Arca o Helado Negro.

James Blake – Put That Away And Talk To Me (The Colour In Anything, 2016)

Más que una canción, me parece una obra maestra del “sound design” aplicado a la música. Cada sonido es un mundo en sí mismo, tanto en la forma de procesar la voz, como cada sonido percusivo y de sintetizador. Escuchar detenidamente los sonidos que produce James Blake es una fuente constante de aprendizaje a la hora de componer.

Radiohead – Daydreaming (A Moon Shaped Pool, 2016)

Para mi esta canción refleja el concepto de “ensoñación” mejor que nada que haya escuchado. En cierto modo, enfrentarte al proceso de crear un álbum, parte de muchos momentos en que uno se permite entrar en ese estado, y siempre que la escucho me resulta extremadamente inspiradora.

Nick Cave & The Bad Seeds – Higgs Boson Blues (Push the Sky Away, 2013)

Higgs Boson Blues es una obra maestra, con una estructura de canción semi-abierta, con ciertas dosis de aparente improvisación, y que va aumentando la intensidad según avanza, algo con lo que conecto mucho a la hora de componer. 

Bon Iver – 22 (Over s∞∞n) (22, A Million, 2016)

Siempre disfruto cuando veo a un músico reinventarse, y Bon Iver en este álbum me ayudó a entender que independientemente de los instrumentos que uno utilice, tu música puede llevarse a cualquier otro terreno sonoro sin perder la esencia emocional.

Jamie XX – Girl (In Colour, 2015)

Todo “In Colour” es un homenaje a las diferentes formas de electrónica, y nadie como Jamie XX tiene el conocimiento y el estilo como para hacer un disco así. Sus progresiones rítmicas y armónicas, muchas veces indescifrables, son una gran fuente de inspiración a la hora de intentar ir más allá de los clichés a los que producir con máquinas puede llevarte fácilmente. 

Thom Yorke – Truth Ray (Tomorrow’s Modern Boxes, 2014)

Thom utiliza como nadie los sintetizadores y cajas de ritmo analógicos, dejándolos construir una lenta evolución, tal como suele hacer con sus progresiones vocales. Esta canción, y todo “Tomorrow’s Modern Boxes”, es probablemente una de las influencias más grandes que tengo a la hora de enfrentar la idea de canción, con pocos elementos pero perfectamente trabajados.

Fennesz feat. David Sylvian – Transit (Venice, 2014)

Este tema me recuerda siempre que lo que más me interesa como músico es lograr la combinación de elementos reconocibles y bellos (como la voz de David Sylvian, estructurada en forma de canción) con otros más experimentales y libres (el paisaje sonoro aparentemente aleatorio que crea por debajo Fennesz).

Jon Hopkins – Form By Firelight (Immunity, 2013)

Siempre me han fascinado las progresiones rítmicas de John Hopkins, y esta es una de las canciones que más escuché, tratando de descubrir su forma de producir, en la que más allá de unir capas de diferentes instrumentos, utiliza el conjunto de una canción como una “masa sonora” que puede ser moldeable en su totalidad, algo que me interesa mucho y que intento siempre poner en práctica.

Low – Dancing And Blood (Double Negative, 2018)

De nuevo un grupo al que respeto mucho y que decidió trabajar mano a mano con un nuevo productor y convertir su sonido habitual en una versión ruidista del mismo. Este disco me parece una genialidad, y “Dancing and Blood” me mostró como se puede transformar la belleza de las guitarras y armonías vocales de Low en un tema experimental, manteniendo los elementos necesarios para seguir disfrutando de la intensidad sonora y emocional de Low.