Los diez mandamientos del techno, según Jeff Mills

Jeff Mils, santo y seña en la historia de la electrónica, lleva una temporada muy activo en redes, especialmente en Facebook, donde no se corta un pelo -faltaría más- en emitir sus opiniones sobre el panorama actual de la música electrónica, lo que comporta ser un DJ -para él mucho más que concatenar discos -con más o menos fortuna y técnica- para que la gente baile y los procesos creativos a la hora de hacer techno. Hoy nos centraremos en un extenso comentario que ha hecho en el grupo de Facebook Detroit Minimal y que remata/firma con un collage hecho por él mismo. Al final podéis encontrar el post completo y su traducción al castellano.

Lo que está claro -y aquí no hay debate- es que a The Wizard no hay nadie que le pueda echar en cara su metodología de trabajo y el componente intelectual de su obra. La música factura por Mills es cerebral, pero una vez en pista es totalmente orgánica. Cosa que poquísimos artistas -de ayer de hoy y de siempre- pueden decir. Los temas de Mills de los 80 suenan en 2019 más contemporáneos y modernos que el 80€ del techno que se factura hoy en día. Dice Mills que «solo los artistas puedan diseñar su carrera», cosa que en pleno 2019 se nos antoja cuanto menos imposible fuera del estricto underground, y entendemos por underground el verdadero underground (no lo que suena en el Berghain). Con las herramientas digitales que tenemos hoy en día, tanto para la escucha como para la «fabricación» de los temas, el underground se desdibuja en el horizonte.

Notamos últimamente en los ambientes techno un cierto desprecio a su persona, algunos le tachan de «sobrado» -si no se puede «sobrar» Mills ya nos diréis quién puede hacerlo- y que sus sesiones son monótonas y aburridas -ha llegado a cerrar algún set con New Order…. igual alguno de esos haters (que no puristas) preferirían que cerrase con Paquito el chocolatero, por aquello de que «no decaiga la fiesta y vamos a tomarnos algún cacharro más». Los palos de El Mago a la industria son antológicos, y no solo en este post, ya le hemos pillado varios comentarios en redes al respecto, como también algunas insinuaciones del tipo «el techno es blandengue en manos de gente universitaria blanca que no tiene ni idea de donde surge esto-. Aquí Mills, desde nuestro punto de vista patina: evidentemente que Hawtin o Garnier no vienen de calentarse las manos en un bidón debajo de un puente en Detroit mientras beben vino e tetrabrick, pero no quita que la obra de ambos también sea referente. En lo que sí estamos de acuerdo con él es que hay mucha «mierda» flotando en el aire ¿demasiados tracks y demasiados discos en el mercado? y que la industria mainstream -como ya pasó con el house- se ha apropiado de la etiqueta para hacer comulgar a las masas que lo que venden es «techno» cuando generalmente es simple música electrónica orientada al baile con cuatro bombos mal puestos.

Traducción:

  1. Es muy fácil e incluso puede ser divertido amplificar los acontecimientos en esta industria. Sugiero un replanteamiento ocasional de la necesidad de trivializar a los artistas y lo que dicen o están haciendo. En cambio, mira lo que han hecho. Las acciones hablan mucho más que las palabras.
  2. Comienza a hablar de música. No en términos de lo correcto o lo incorrecto, sino de lo que el artista intentaba decir. Si tienes dificultades para entender el significado, pregúntales.
  3. La «industria» de la música moderna todavía es relativamente nueva. Ni siquiera tiene 100 años. Como con cualquier cosa, si no se soluciona, no hay razón para creer que no desaparecerá ni cambiará hasta convertirse en otra cosa. Cuida de verdad lo que amas.
  4. Existe la «industria de la música» y luego está el «arte». No es frecuente que ambos se puedan dominar al mismo tiempo. Para algunos, puede tomar un tiempo comprender completamente ambos lados. Sin juzgar siempre, solo mira y escucha.
  5. A veces el público puede estar equivocado. A menos que todos nazcan automáticamente con un profundo conocimiento de la música, es posible que grandes grupos de personas subestimen y sobreestimen. Es solo con el tiempo que emerge la verdad real. Entonces, solo porque creas en algo no necesariamente lo hace realidad o un hecho. Ten cuidado con lo que lees. Fortalece y actualiza tu filtro.
  6. La música no trata de ser perfecto. Y si crees que es tu gusto y percepción, entonces considera esto: cuando escuchas música, es solo un porcentaje de lo que el productor está tratando de decir. Eso son sentimientos verdaderos y completos que generalmente nunca se extraen por completo y se traducen en notas y acordes precisos. Hay muchos compromisos en el proceso. Algunos músicos nunca lo hacen bien, entonces, ¿cómo se puede suponer que lo que estás escuchando es perfecto (?)
  7. Aunque la industria de la música todavía tiene dificultades en ciertas áreas, es importante recordar que será la «música» lo que la gente recordará más. Ni el festival, ni el vídeo, ni la reseña ni la crítica. La contribución de un músico, medida como lo importante para el género, será el aspecto más importante que reconoceremos.
  8. Mezclar música no convierte a nadie en DJ. Saber cómo manejar a las personas requiere una habilidad especial que implica la percepción atmosférica, la gestión del tiempo, el buen juicio y, lo más importante, la realidad de que nunca hará felices a todos.
  9. No importa lo que digan, no existe el mejor DJ o artista. Se acaba de crear para obtener tu dinero.
  10. Y, por último, cualquiera que haya decidido ser artista o músico ha decidido que quiere darle algo al mundo y a la cultura. Sí, también pueden querer ser ricos y famosos, pero hay otras formas más rápidas de serlo. Apreciar algo por lo que es, no siempre por lo que debería ser, se puede sentir de más maneras de las que probablemente imaginas.