Omar Souleyman: puro éxtasis bailable

Desde los años 90 de la pasada década, Omar Souleyman ha sido el embajador cultural más importante de Siria,  atrayendo constantemente la atención del mundo occidental con sus discos y conciertos. Su música, una combinación de la música tradicional dabke (la música regional de baile y fiesta) con sonidos de Turquía e Irak. El resultado es una mezcla de culturas y contextos que desembocan en shows de altísima energía, todo impulsado por el uso incesante de la electrónica. La utilización de sintetizadores y cajas de ritmos, al mismo nivel que los instrumentos tradicionales, hacen que la música de Omar Souleyman desemboque en puro éxtasis bailable, frenético y explosivo.

Resultado de imagen de omar souleyman

Los directos de Souleyman son fascinantes. Le acompañan sobre el escenario un elenco de músicos de primerísima fila (para entendernos, la banda de Souleyman sería comparable a la E Street Band de Bruce Springsteen). Mientras la música gira alrededor de ellos, la naturaleza improvisadora de Souleyman le permite cambiar la sensación que las canciones transmiten a cada presentación, al más puro estilo MC, mientras las mantiene arraigadas en su ritmo particular.  Más de 500 álbumes en vivo y de estudio se han comercializado bajo su nombre, gran parte de ellos son grabaciones realizadas en bodas y regaladas a las parejas, que luego se copian y se venden en los quioscos locales de Siria y por todo el mundo árabe.

Resultado de imagen de omar souleyman

Comenzó su carrera en 1994 y su música ha llegado a un público más amplio en los últimos 20 gracias a los discos editados por el sello americano Sublime Frequencies. Recordamos aún su actuación en el festival WOMAD de Cáceres en 2018 y conservamos como oro en paño los tres remixes para Björk de «Biophilia», o sus trabajos con Four Tet y Modeselektor Para ir calentando motores cara a su live este viernes en Nitsa, dentro de la programación de Malecón, te recomendamos unos cinco directos para que compruebes que el viejo maestro sirio no tiene nada que envidiar a la energía y contundencia del techno.