Hombre polivalente donde los haya, Brunetto, el alias que se gasta el sevillano Bruno Garca, es uno de los agitadores electrónicos más inquietos de Barcelona. A su labor periodística y como agente de prensa, hay que sumar su verdadera vocación, la música. A partir de ella ha desarrollado carrera: suyos son álbumes tan recomendables como Sheroine (2014), en los que abraza lo mejor que dio de sí la electrónica en la década dorada de los 90. Siempre que puede, además, se pone tras los platos, y hoy nos trae una sesión en exclusiva que sirve, a la vez, como tributo a una de esas músicas que tanto le enamoró, el trip-hop.

 

¿Con qué equipo has grabado este mix?

¿El equipo? Apañao, pero de andar por casa. Nunca mejor dicho. La sesión la he grabado en la home-office una vez que le di una patada a los papeles, y demás trastos que tenía encima de la mesa de trabajo. Enchufé para la ocasión un controlador Míxage de Reloop al laptop, a la vez que mi querido y resultón sampler Roland SP-555 para algunos efectillos y sobre todo fragmentos e interludios extras como esos tributos hacia la película “La semilla del diablo”. En momentos puntuales sumé al guateque trip-hopero un Technics SL-1200MK2… todos los amigos pasados finalmente por la pequeña pero matona Alesis Multimix 8x. Ah, bueno, y si también cuentan, como referencia unos monitores KRK Rokit 5 y los cascos de Technics que he usado para pinchar en los últimos 15 años: RP-DJ1210. Los pobrecillos parecen haber pillado la lepra de tanto vapuleo… ¡pero siguen funcionando!

 

Explícanos la filosofía de este mix, que sabemos que hay una buena historia detrás. ¿Esto es lo que sonaba en tu cassette?

Todo esto que estaréis escuchando ya, o dentro de un rato, sonaba tanto en algunos de mis cassettes (aún tengo y funciona a la perfección una doble pletina, módulo de un equipo Marantz), como en mis ‘platos’ y CDJ. He amontonado downtempo en todos los formatos  que tenía a mi alcance. En las cintas de cassette conservo sobretodo mixes propios que luego me enchufaba cuando salía de viaje. Curiosamente también guardo cintas originales con, por ejemplo, el Mezzanine de Massive Attack o el Blow Your Headphones de The Herbaliser. Sí, son de finales de los 90, pero no me resultó difícil pillarnos en cinta. Sin embargo la mayoría del trip hop / downtempo que colecciono lo tengo en CD o en vinilo.

Con este mix os quiero proponer dejaros llevar por esa serie de sonidos que tanta huella me dejaron. Un desfile de runrunes analógicos, sucios, arrastrados… unas veces elegantes, otras corrosivos, y que también podían llegar a ser muy rítmicos y cálidos. La primera música que escuché, bailé y propuse en mi vida fue “rap”, para mí gran parte de todo esto es como una perversión evolutiva de aquellas bases usadas por gente como A Tribe Called Quest, Digable Planets… Todo mezclado luego con dub, soul, jazz, clásica, que sé yo. Siempre que fui a un concierto de Tricky, Portishead, Kid Loco, Massive, etc. Me encantaba ponerme en primera fila, cerrar los ojos y dejarme llevar tambaleando todo mi cuerpo. Para muchos es música “palo”, o sea, que no la ven para bailar.  Craso error según mi opinión. La cadencia, el aire enviciado e intensidad de este tipo de sonidos es además de para balancearte, perfecta para una buen porrazo, una buena ‘guarrerida sessual’, que diría nuestro recientemente desaparecido Chiquito.

 

¿Qué tiene el trip-hop, más allá del valor nostálgico, para que te decidas a crear una mixtape solo con este material?

El trip hop y el downtempo son dos de los géneros que, a mi entender, han pasado mejor la prueba del tiempo. De hecho he decidido empezar a deshacerme de discos más rollo techno y house (tengo cientos, incluso miles) para ‘diggear’ y hacerles sitio a 12” o LPs más downtempo que igual si los tengo por ejemplo en CD, pero nunca en vinilo. En cualquier momento del día mis oídos agradecen este tipo de material. Me identifico mucho con estas tonalidades. Algo que creo haber dejado muy patente a lo largo de los años en mis álbumes y en canciones como Pravda, Fantasciutta, Barroco Apagado, Es solo un fantasma, Soplo, Sheroine, A World in Pieces, incluso Evergreen donde conscientemente tuve en mente a UNKLE. Cuando esa nostalgia que dices viene formando parte de tu día a día desde casi siempre, no hay bicho malo ni modernidades, ni tiempo que me la destrone. Trip hop y downtempo me calman, me ponen a tono, y también me inspiran. El tempo y como suelen estar compuestas las canciones me atrapan. Cuando les pones la aguja encima me encanta ese contraste entre beats sampleados, cambios de humor dentro de un mismo tema, las melodías y voces tan sugerentes… Vamos, que se me cae la baba como a un niño chico.


¿Cuando vuelves a este material, crees que ha ganado con el tiempo o todo lo contrario?

De algún modo lo acabo de decir jajaja de hecho creo que fui de lo más explícito al expresarme diciendo es “de los géneros que, para mí, han pasado mejor la prueba del tiempo”. Y repito, si encima te lo pinchas ya no solo de fondo mientras trabajas o limpias la casa, sino en un buen ‘momentazo’, para colmo con un buen ampli y sonido vinilo… goosebumps! Quien no lo controle mucho aún, estaría muy bien que indague y pille discos de esta onda, sobre todo ahora que vuelven a tener tirón y se ha hecho oficial esa ‘segunda juventud’ de un formato que muchos creyeron bajo tierra. Si os digo que para mí sería como un buen vino que mejoró en barrica con los años, me quedo tan pancho.

 

Aunque hay ocasionales reivindicaciones (mira ahora a Moby), no es un género que esté viviendo precisamente un auge últimamente. ¿A qué crees que se debe? ¿Algún disco trip-hop reciente digno de mencionar?

Ups, hace un buen puñado de años que le perdí la pista a Moby, musicalmente hablando, sí que de vez en cuando curioseo sobre su activismo… Lo último que controlo con él de por medio fueron las remezclas que compañeros como Victor Ruiz o Reinier Zonneveld hicieron para Suara de clásicos como “Go!”, “Porcelain” o “Natural Blues”, pero por sonido, nada que ver con lo que estamos tratando ¿Y dices que lo está reivindicando? Investigaré con tu permiso. Sobre algún disco de trip hop reciente, sugeriría que le hincaseis el diente a: Hidden Orchestra Dawn Chorus (Tru Thoughts, 2017), The Heliocentrics A World of Masks (Soundway Records, 2017), Neat Beats Sleep Cycles (Neat Beats, 2015), el EP debut de Red Giant Drones, etc.

 

¿En tus producciones y sesiones dejas colar alguna de estas influencias?

Como buen bicho malo con un toquecillo de Nostradamus que soy, tuve el atrevimiento de comentártelo hace un par de minutos. Indiscutiblemente, así es. Queriendo o no, este tipo de sonoridades siempre estuvieron presentes en mi música. Olvidé mencionar antes algo que lancé precisamente hace un año, el EP Reworks. La remezcla al The Great Wheel de Heitt feat. KDHN y el rework del Survivor feat. New5ense, son otros dos buenos ejemplos, y no muy lejanos por eso.

Sin embargo también soy de los que piensan que en el eclecticismo y en la exploración tenemos dos buenos aliados para que las ideas y las tácticas evolucionen. He pasado muchos años pinchando sesiones exclusivas de ‘downbeats’ donde entraban desde trip hop a nu-jazz, hop hop abstracto e incluso buenos ramilletes de drum’n’bass tipo LTJ Bukem, E-Z Rollers, Beber, Flytronix… Las llegué a realizar incluso semanalmente y durante 6 años ininterrumpidos en un sitio de Sevilla llamado Bauhaus (que no solo allí). Las bautizaba con títulos como La base de la seda o Jambient. Incluso con algún compañero como Jes Magog o Vidal Romero llegamos a hacer ‘versus’ en cabina la mar de interesantes. A todo esto, para diferenciarlas muchas veces de mis sets más pisteros de madrugada… solía hacerlas con el seudónimo BlandiBru.

 

¿Te sientes cómodo grabando este tipo de sesiones enlatadas o prefieres hacerlo ante un club? 

Sin duda alguna siempre preferiré hacerlas ante público. Bien sea en un club, en un festival o en un evento cultural, en una tienda o hasta en una barbacoa repleta de conocidos y desconocidos. Dicho esto, y como todo en esta vida, grabarla enlatada, y como es el caso grabada del tirón, también tiene sus ventajas. Una por ejemplo es mezclarla con la calefacción cerquita y un buen tazón de chocolate caliente al lado. Sea como sea, como más disfruto es compartiendo música con la gente, en este caso enlatada y luego publicada por Beatburguer, pues alabada sea la ocasión.

 

¿De qué maneras los intentas diferenciar de tus sesiones de club?

Muy buena pregunta, me gusta. Deja que me inyecte un par de neuronas sintéticas extra para estar a la altura con la respuesta. Lo cierto es que mi sueño siempre fue intentar no diferenciarlas, de hecho pienso que el mayor reto de un DJ para demostrar su valía tanto en las mezclas como jugando con el estado anímico de la gente, sería mostrarnos en una sesión de club de unas tres horas –me lo imagino por ejemplo en una sala tipo Apolo o cualquier otro antiguo teatro reconvertido en club como era La Paloma- todo su recorrido musical (si supera los 20 años, más rico y mejor). Haciéndolo de una manera atrevida y sin complejos. Y por supuesto que el público en la pista se dejara llevar del mismo modo. Positivamente yo no tuve más remedio que –sobre todo en los 90- intercalar (y hablo ahora solo de sesiones en festivales, eventos deportivos inclusive, o clubes más allá de la medianoche) algún que otro corte de downtempo, los instrumentales más viscerales y rocosos, y muchas veces pasándolos de 33bpm a 45bpm, con hard hop, big beats, electro-breaks, UK hardcore, jungle e ¡incluso techno o trance! Un riesgo que merecía la pena, especialmente en aquellos eventos donde ya me tenían ‘controlao’. Si iba por ejemplo a Alemania a pinchar, adonde encima tenía que volar y cargar con una pesada maleta de discos,  honestamente no tenía los santos cojones. A día de hoy, y si es que me diese por pinchar más de lo que lo hago (hace un tiempo decidí cambiar la vida de noche por la vida de día) y con los nuevos medios que tenemos al alcance, donde además de transportar miles de canciones sin pestañear, existe encima mucho aparatejo que con un poco de gracia y creatividad que tengas dan mucho de sí… pues ahora me echaría a los leones si hace falta.