Dinky – CultCast 001: Música y voz| Entrevista y podcast

El sello Rhythm Cult comienza en la nueva etapa de Beatburguer la curaduría exclusiva de la serie CultCast: escucharemos y conversaremos con artistas singulares y de culto de la escena electrónica con talento, ritmo y beat a partes iguales.

 

Dinky (Alejandra Iglesias) lleva más de veinte años produciendo, actuando y haciendo vibrar las convenciones de todo género musical electrónico: techno, ambient o house, los sonidos de la artista chilena, que pasó los noventa en Nueva York y reside desde 2003 en Berlín, son inagotables.

● Recorre Europa sin pestañear y sigue produciendo a un ritmo vertiginoso: en el historial encontraremos su impronta en sellos como Visionquest, Ostgut Ton o Cocoon. Desde 2004 mantiene una residencia de alto vuelo en Panorama Bar.

● Con la entrevista y el podcast exclusivo de Dinky para Beatburguer inauguramos una nueva colaboración con el sello Rhythm Cult. De manera bimensual, el sello nacido en Londres y afincado en Barcelona hará la curaduría y selección de varios artistas con los que hablaremos y bailaremos. Hasta el fin de los ritmos.

 

Dinky: «Nunca me ha gustado el Dj como celebrity»

 

BERLÍN: ATERRIZAJE EN LA CIUDAD

—Han pasado más de 20 años desde que saliste de Chile y, tras tu paso por Nueva York, te instalaste en Berlín a principios de los dosmil, ¿cómo te sientes tras todo este viaje personal y siempre ligado a la música?

 

—Es interesante porque ya no me siento de ningún país en particular, ni siquiera me siento chilena. Viajo una vez al año a mi país y no me gusta mucho cómo ha cambiado ni me siento identificada con cómo está siendo su desarrollo. Al mismo tiempo, tampoco me siento alemana. Y mi marido es inglés… Así que me siento un poco de todos lados. Sin embargo, ir a Berlín fue una buena decisión.

 

—Llegaste a la ciudad en 2003, justo cuando la cultura de club berlinesa vivía un nuevo resurgir tras varios años de oscuro declive.

 

—Sí, justo ahí se estaba produciendo un renacimiento de la escena. Había muchas fiestas pequeñas en lugares alternativos y todo el mundo podía ver ta artistas como Ricardo Villalobos o Richie Hawtin. Esa época me encantó.

 

—Te mudaste a Berlín para seguir dedicándote a la música. ¿Cómo fueron tus inicios en cuanto a tu trabajo?

 

—Cuando llegué a Berlín ya conocía a bastante gente. Al haber sacado un álbum y varios discos en sellos alemanes ya tenía contactos. Venía con un contrato para un tour pequeño y sabía que podía sobrevivir en la ciudad aunque tuviese poco dinero. El visado también lo conseguí con el contrato de la agencia y el primer año fue algo más difícil, pero en general fue todo muy bien y rápido. Ahora es más complicado instalarse en la ciudad porque hay mucha más gente haciendo lo mismo. Además, en ese momento, ser de Chile resultaba exótico. Recibí buenos apoyos y ayuda.

 

MÚSICA: EXPLORANDO GÉNEROS INSACIABLEMENTE

—A nivel musical, eres una artista muy ecléctica y has producido desde ambient a techno, por citar solo dos géneros. ¿Encontraste al público adecuado en Berlín? En muchas ocasiones, especialmente en festivales o en grandes clubes, el público va a escuchar a un artista esperando que toque como ellos quieren y no como el artista quizás quiera expresarse. En tu caso, si escuchamos tus sesiones, todas son muy diferentes.

 

—En mi caso, ya no toco tanto en lugares grandes, me muevo en espacios más pequeños. Al principio sí me frustraba cuando el público me pedía que pinchase más rápido o más techno, pero hace mucho que ya no me ocurre; creo que la gente sabe cómo pincho y que no voy a cambiarlo. Y tienes razón: hay djs que cambian su estilo cuando van a pinchar a grandes festivales o que cambian si quieren ganar más dinero. En cuanto a mí, nunca me interesó especialmente hacer esto. De hecho, en su momento la agencia me lo pidió y lo hice, no funcionó y yo no me sentía bien. Preferí estar en salas más pequeñas en las que apreciasen más mi música y yo pudiese actuar más cómoda.

 

—En el caso de la electrónica, una de las críticas que más hacen algunos djs y un sector del público es que se arriesga poco a nivel musical. Hablo de las sesiones de dj en concreto, en las que, salvo grandes nombres que se atreven con todo, una gran mayoría de djs reconocidos se mueven solo en un terreno muy determinado.

 

—Los djs que están arriba no presentan grandes cambios y muchos de ellos van muy a lo seguro y no se aburren pinchando tech-house y los charts del momento. Sin embargo, creo que la gente se da cuenta de que no hay elemento sorpresa. A la hora de pinchar, es muy importante que uno sea transparente y pueda improvisar. Aunque sí hay varios que tocan de todo y lo hacen muy bien: Marcel Dettmann, Ricardo Villalobos… Arriesgan mucho y crean una energía muy potente que la gente sabe apreciar.

«Los djs que están arriba no presentan grandes cambios y muchos de ellos van muy a lo seguro y no se aburren pinchando tech-house y los charts del momento»

—Ricardo fue abucheado en las redes tras su sesión en el festival Cocoon In The Park de Leeds, generando toda una polémica alrededor de su set y de su forma de actuar.

 

—Sí, lo vi, pero creo que, si él tocó lo que quería, es un artista y hay que respetarlo. Él no es una máquina y no encuentro razón a la gente que lo criticó. La gente está acostumbrada a la misma cosa, no entienden la música diferente, más exótica, latina o étnica. Se ha perdido un poco ese arte.

 

—Esta situación nos lleva a lo que planteabas de la vuelta a formatos más pequeños de conciertos, más íntimos y en los que la gente sea más consciente y conocedora de lo que está viendo y escuchando en, pongamos, un macrofestival.

 

—Como dj tampoco ves ni conectas con la gente, estás demasiado lejos. Cuando pincho en un festival tengo la sensación de que solo el 5% de la gente me conoce.

 

Dinky | CultCast 001 | Beatburguer

Dinky (Alejandra Iglesias).

 

MÚSICA Y VIDA PRIVADA: SÍ SE PUEDE

—Volviendo a lo que han sido tu trayectoria y tu vida en los últimos años, recientemente has tenido un segundo hijo. Me da la sensación de que, cuando estás metido dentro del mundo de las giras, los conciertos y la producción, cuesta detenerse y vivir otro tipo de experiencias personales. ¿Cómo lo has enfocado tú para compaginar la vertiente puramente personal y la vertiente artística?

 

—Siempre quise tener una familia y he esperado mucho a tener hijos, quise tenerlo bien asumido. Cuando tuve el primer hijo ya había publicado cinco álbumes y hecho muchas giras, con eso no tuve ningún problema ni sentí que perdía algo en cuanto a mi carrera. Claro que te cambia mucho la vida y el trabajo, pero con mi profesión es bastante manejable: si no duermo durante la noche puedo hacerlo durante el día. Si tuviese un trabajo de oficina, de 9h a 17h, ser madre sería más complicado y cansado. En Alemania, además, hay muchas ayudas. No me ha resultado tan difícil como la gente dice, pero quizás es porque la gente tiene trabajos más normales. Decidí volver a trabajar después de los dos o tres meses de tener mi primer hijo, aunque de forma algo diferente: dejé de actuar en Estados Unidos y Japón e hice solo 3 o 4 giras por mes. Mi primer hijo ya ha entrado en la guardería, así que durante el tiempo que ha durado el embarazo del segundo he podido hacer un álbum. Saldrá en breve; es muy house y tiene un poco de acid, con muchas lyrics, bailable pero lento y no muy experimental. Hay contenido político, con temas como los shootings que ocurren en Estados Unidos. En otro tema hablo sobre mi hijo, porque estuve dos meses en cama con el hijo que acabo de tener. Tuvimos que prevenir que él naciera antes. Estuve dos meses encerrada e hice varias canciones sobre eso: fue una época muy difícil. Con mi primer hijo pasó lo mismo, pero con este segundo hijo fue un poco más peligroso.

—En cuanto a la educación que quieres darles, ¿tendrá la música un lugar especial? En la educación que se da en España la relación con el arte (música, dibujo, arte) es muy secundaria y tangencial. Además, tú estuviste mucho tiempo en una escuela de música.

 

—Para mí es muy importante que mis hijos puedan tener una educación musical. Leyendo partituras y tocando un instrumento el cerebro y la inteligencia se desarrollan de otra manera. Lo veo con mi hijo, él es muy musical. En Alemania esta visión es muy importante: hay colegios de primaria y secundaria que se enfocan en eso. Tampoco hace falta que mis hijos se conviertan en músicos, pero quiero que tengan alternativas al iPad y al ordenador y puedan hacer algo más físico.

 

—Puede que dentro de algunos años te pregunten por el significado del título de tus canciones y de tus letras.

 

—Claro. ¡No sé lo que van a pensar! En casa tenemos un estudio de grabación, así que, si quieren hacer música, les ayudaremos.

 

ESCENA: CUANDO TODO CAMBIA PERO EL RITMO SIGUE

—En relación a los djs que están empezando, ¿cómo ves la situación actual para entrar en la escena?

 

—Ahora los sellos pequeños ganan poco, el que gana más es el artista porque tiene las giras. Que te contraten y te saquen en un sello es difícil, porque la gente ya no escucha con tanta atención. Por ejemplo, yo no tengo tiempo para escuchar todas las promos que recibo.

 

—Para ganarse la vida con la producción musical, ¿cómo ves plataformas como Beatport o Spotify?

 

—Haciendo música ya no se va a recuperar el nivel de ingresos que había antes. El sector se paralizó tanto que ya no hay vuelta atrás. Pero, mientras más te escuchen, mejor. Y, como decía, el dinero lo haces con las giras. Personalmente, no me gusta esta situación, me encantaría hacer dinero con la música. Hubo un tiempo en que pude, durante unos dos años, pero ahora es imposible. Hay que moldearse a los tiempos, no hay otra opción viable.

 

—Para darse a conocer y mantenerse siempre visibles, las redes sociales han llevado a que muchos artistas compartan constantemente su día a día. ¿Cómo te mueves tú en las redes sociales?

 

—No va con mi personalidad el compartir todo lo que hago. Pero una red como Facebook no te muestra si no estás regularmente subiendo contenidos. Por esta razón, muchos artistas underground tienen que compartir en redes cosas acerca de su vida para que el público mantenga todo el rato el contacto. Yo soy más reservada y sé que esto afecta a una parte del público que no te ve ni te escucha tanto. Además, ahora es más complicado porque tienes que pagar para tu contenido se muestre. Nunca me ha gustado el dj como celebrity. Al dj no hay que mirarlo, hay que bailar.

 

Una entrevista de Vanity Dust