Reggaeton para gente con prisa, parte 1

Iniciamos un breve repaso a la historia del reggaeton. Hoy, una primera entrega dedicada a la creación del género más odiado y bailado. Orígenes del perreo y el debut de Daddy Yankee y DJ Playero.

 

El 22 de noviembre de 2019, Daddy Yankee inaugura el primer museo del reggaetón. O así lo presentó el papi. El Jefe Museum, que así se llama, es un museo dedicado a la vida de nuestro autoproclamado rey del género y al a música que lo convirtió en tal. Coincidiendo con el 15 aniversario de su disco “El Barrio Fino”, el museo expone la historia de su vida, desde su infancia y las cosas que pasaban en el barrio fino a los posteriores éxitos de su carrera musical. Incluye sus outfits más famosos, como la arriesgada combinación de camiseta grandota cualquiera y pantalón holgado random junto con cadenas y/o gafas de sol. En el museo expone también sus premios así como entrevistas exclusivas.

Durante el proceso de creación del espacio, Daddy Yankee comentó que no abunda la documentación del género que en los últimos años ha puesto a perrear a medio planeta, así que quiso incluir una historia musical general también en la exposición. Y es que resulta que el visionario que nos trajo bofetadas descartienses como “lo que pasó, pasó” vuelve a tener razón. Aunque parezca mentira, no se ha elaborado mucho sobre el género ni su historia, especialmente si hablamos del aspecto más musical. Porque de todo lo que no sea música se ha hablado y teorizado hasta el desgaste. Que si vulgar, que si machismo, que si indecencia, que si le damos la vuelta y es feminismo, que si empoderamiento, que si clasismo, que si puritanismo, etc. Pero, ¿y la música?

El reggaetón es el fruto del encuentro musical de las islas del Caribe. Nace como consecuencia de la inevitable mezcla del dembow, el dancehall y el reggae en español en producciones de República Dominicana, Jamaica, Panamá, Puerto Rico y Venezuela. Los movimientos de la población afrodescendiente en Jamaica hacia el resto de islas durante principios de siglo veinte acaban llevando de herencia el interés por el fenómeno reggae de los setenta que todos conocemos, hasta impregnar toda una generación. A lo largo de los ochenta, productores como Michael Ellis empiezan a investigar sobre la creación de su propia versión del género. El objetivo es crear el reggae que escuchan en la radio, en español. Las primeras incursiones y donde el movimiento toma más fuerza son Panamá, donde precisamente ya había una fuerte comunidad jamaico- panameña.

Esa experimentación culmina en temas como Te Ves Buena de El General, publicada en 1991 y citada aun décadas después por sus herederos Residente y Bad Bunny en Bellacoso: Hoy nadie nos ordena, solo este General cuando suena “Buena, tu te ves bien buena”. En Te Ves Buena escuchamos claramente el clásico ritmo del reggae jamaicano, esos upbeats que prácticamente flotan, con los que te taladró tu amigo el porreta todo tercero de la Eso. La voz de El General recita los con el estilo raggamuffin: cantando una nota mantenida, enlazando palabra tras palabra de manera muy rapida y haciendo subida o caída a final de frase, articulando los versos musicalmente a modo de pregunta-respuesta. Aun así, ya en este tema podemos escuchar la mezcla con la base del que será el ritmo definitorio del reggaetón. La letra del tema lo facilita y lo emula: cuando El General repite tu te ves bien buena está reforzando el tún-da ta ta del futuro reggaetón.

Si algo une a los reggaetoneros de hoy es el respeto por sus raíces. Hay plena consciencia de lo mestizo en las culturas caribeñas y latinoamericanas, y de hecho se reivindica. Los ritmos afros son la base. Se le añaden las melodía tahínas o indígenas de cada región. El hablar castellano marca el ritmo y la diferencia definitiva con otros generos afrodescendientes como el hip-hop o el rnb (lo explicamos aquí). Porque a todo eso se le añade la fascinación por un nuevo estilo que llegaba de los Estados Unidos, el hip-hop. Las bases pensadas para la pista de baile adoptan el flow y el individualismo competitivo del rap.

A principios de los noventa empieza en las pistas de Puerto Rico un fenómeno que consolidará el underground borícua: el reggaetón. La palabra viene del concepto “maratón de reggae español”, o como se le llamaba a una noche de fiesta a principios de los noventa. Las sesiones de dancehall y reggae se empiezan a transformar cuando el dj toma el micro para liderar. Siguiendo las bases, el dj recita palabras que marquen el ritmo. Los versos no tienen sentido en cuanto a la letra pero su fuerza y significado radican en el valor fónico; cómo estas palabras acompañan y refuerzan el ritmo del bajo y la percusión. Antes, mucho antes de mover los millones que mueve ahora, el reggaetón era considerado la música underground. Que se cabreen, los indies. Pero es que solo era aceptada en las salas del underground, los clubes alternativos y poco regulados.

Debido a la dura persecución policial de toda práctica poco decorosa o perjudicial para los estándares de cultura puertorriqueña, esos temas únicamente se comercializaban de manera ilegal, en quioscos de barrio o mediante vendedores ambulantes. Antes de ser perseguido por los rockeros con mucho tiempo libre en twitter, el reggaeton fue perseguido por el gobierno, que no aprobaba su mensaje sexual o violento. En 1995 se ordenó una redada sobre hasta cinco tiendas de cassette donde se distribuía este tipo de música.

Uno de los pioneros en la creación y distribución del fue Dj Playero, por muchos considerado el padre del perreo. Dj Playero grababa cassettes con temas propios y de artistas emergentes como Daddy Yankee, que de hecho tiene su debut en la mixtape “Playero 34”. En Playero 37: Undeground volvemos a escuchar a Yankee freestyling sobre una base que años después volveremos a escuchar en temas como Lento de Nfasis. Esta base aun baila entre el reggae y el dembow, con un marcadísimo bajo que al unirse con los upbeats del reggae crea el ritmo clásico del reggaetón. Daddy Yankee canta casi irreconocible, siguiendo la moda del momento, en estilo raggamuffin, recitando tan rápido que casi no se entiende la letra. En medio de su freestyle Daddy Yankee samplea cantando como puede temas populares latinoamericanos como la Lambada, Murder She Wrote o Pose Off.

Si en cuanto la música, las bases y el sonido el reggaetón nace del reggae y el dancehall, su estética literaria y visual bebe a morro y chorreando de las tendencias del hip-hop y rap que llegaban de los Estados Unidos. La actitud gangsta, las letras sobre la vida en la calle, el hinchar el pecho y la actitud de gallito, incluso la ropa vienen de la fascinación por los raperos americanos. Cuando el gobierno empezó las campañas anti-undergraund, los colegios prohibieron a los jóvenes ir a clase en ropa holgada que recordase a los raperos. Si analizamos la letra de ese debut de Daddy Yankee en Playero 37 podemos ver que, aun cantar en raggamuffin, la letra podría ser de cualquier album hip-hop yankee: No era mi intención hacerte sentir un poco celoso Es que no paro no paro, disparo, disparo y nunca termino. Y el reggae nunca fallece porque Yankee está vivo. La influencia del hip-hop es la que hace que poco a poco se vaya perdiendo el estilo raggamuffin a la hora de cantar. Así los versos acaban siendo rapeados, casi gritados al estilo Wisin y Yandel, o bien un poco más cantados como Don Omar. Además del sonido y la estética, poco a poco el reggaetón adopta el trasfondo social del hip-hop, dando artistas como Tego Calderón, Residente o Don Omar, que usan su voz para cantar la reivindicación. Pero eso ya lo dejamos para la siguiente publicación.

Todo eso fue la base para lo que en unos años se convertiría en un fenómeno mundial, dominando las playlists, noches y nuestros corazones. Hacia principios de los dosmil es cuando vemos como la movida toma forma de verdad.