Ricky: «Overdrive tiene alma y su alma vive dentro de los fieles a este sentimiento»

Hablamos con el artífice de las míticas fiestas techno-trance a las puertas del festival que celebrarán por su XXV aniversario.

 

Ahora que hablamos del buen estado de salud de la escena clubbing madrileña, cabría recordar lo mucho que la mítica sesión capitalina Overdrive hizo por el techno cuando esto era un solar a principios de los noventa.

Adelantémonos 25 años en el tiempo y lleguemos a 2019, cuando Overdrive celebre, el próximo 14 de septiembre en La Cubierta de Leganés, un 25 aniversario por todo lo alto que no solo es un homenaje al techno-trance europeo, sino también a aquellos volcados fans que lo hicieron todo posible.

El idilio público-organización se alargará durante horas en la que promete ser una de las citas clave para despedir la temporada veraniega a ritmo de 4×4. A lo largo de la noche aparecerán Der Dritte Raum en directo, Resistance D (el alias más conocido de un veterano de la talla de Pascal FEOS, Bonzai All Stars con su show Live Back To The 90s, Westbam, Cristian Varela y los grandes residentes de la marca Overdrive. Aún puedes hacerte con tus abonos siguiendo el enlace. 

Antes, hemos querido hablar con Ricky Overdrive, el artífice de todo esto, toda una institución en la materia y un libro de historia andante.

Apareciste a principios de los noventa cuando la electrónica era un solar en Madrid y aquí sigues fiel a tus principios. ¿Podrías resumir tu trayectoria en la escena para el que no la conozca?

Hoy en día hablar de salas o eventos del pasado en los que realicé mi trabajo no tiene mucho sentido, aquel movimiento clubber de los años 90 ya no existe y como tal hoy en día no hay una cultura de club como para hablar de lugares o eventos, a ese nivel siempre fue un movimiento underground, lo que si te puedo decir es que con los años ese movimiento de clubbers underground se fue convertido en algo que hicimos que pasara de los clubs donde los djs residentes y su filtro musical era lo más importante (finales del siglo XX) a eventos puntuales bajo diferentes marcas o sellos discográficos que realizaba en diferentes macro-discotecas o salas e incluso comenzaba con la búsqueda de otro tipo de espacios para trasladar diferentes vertientes de la música electrónica de club a otro tipo de lugares como salas de cine, castillos, espacios naturales… etc (principios del siglo XXI) siempre preocupado en dar un carácter cultural a esta música uniéndola con otras disciplinas artísticas en un mismo evento. En 2002 presenté un proyecto a una conocida marca americana de cerveza para conseguir su mecenazgo y poco tiempo después me encontraba haciendo eventos gracias a su patrocinio por toda España, eso duró algo más de 7 años. Esa operación me tuvo fuera de la constante que llevaba realizando en Madrid y cuando regresé, todo había cambiado, dueños nuevos, promotores y relaciones públicas nuevos, poca actividad y en 2011, tras unos años de parón con Overdrive, decidí reactivarla de nuevo.

 

No has participado en demasiados festivales hasta ahora. ¿Era por necesidad o convicción?

Actualmente los grandes festivales tienen unas cargas económicas descomunales, y eso siempre me ha dado mucho respeto. A lo largo de mi vida profesional, como promotor, he realizado cientos de eventos,  todos ellos a un nivel económico de gasto comedido que he podido afrontar solo o con algún otro socio. Para poder llevar a cabo el próximo Overdrive hemos unido fuerzas con una importante promotora nacional. Gracias a ellos podremos disfrutar de Overdrive en la Cubierta de Leganés con un cartel de artistas sin igual.

 

¿Cómo habéis trabajado para confeccionar el cartel del 25 aniversario? ¿Fue fácil liar a la gente?

Llevábamos algún tiempo hablando sobre ello y este año nos pusimos manos a la obra. Ha sido relativamente sencillo conseguir el ok artístico y es un placer poder reunir en Overdrive a este gran elenco de artistas que tanta música ha aportado a la escena mundial y que tan buenos ratos nos han hecho pasar bailando, pinchando o escuchando.

 

Debe ser una de las citas más ambiciosas que habéis hecho hasta la fecha. Más allá del recinto, ¿qué novedades habrá para esta edición?

De las más ambiciosas en cuanto a reunir a tantos artistas internacionales en un único evento, por lo general hemos invitado a un artista internacional en alguna de las pasadas ediciones, como mucho. Por otro lado preferimos calidad a cantidad.

 

El techno-trance fue especialmente popular en los noventa, cuando Overdrive se hizo grande, pero no goza de tanta aceptación hoy en día. ¿Cómo lo defenderías en 2019?

Actualmente no conozco lugares en Madrid donde se trabaje el techno-trance, hay algunos colectivos y algún club que se centran más en el sonido techno. La forma de ocio de fines de semana hace tiempo que ha cambiado y son aquellos lugares pequeños ayudados por colectivos los que trabajan hoy en día en ello. Ahora no hay clubbers como lo entiendo yo, que salgan fin de semana tras fin de semana buscando la música a todas horas. Hay movimiento en la industria pero hay falta de seguidores fieles a este estilo para apoyar las diferentes propuestas.

Buena parte del cartel cuenta con artistas que lo petaron especialmente entonces. ¿Es que ya no se hace música como la de antes o responde a una decisión estética?

Ya no se hace música como antes porque además antes había otro tipo de máquinas y por lo general muchos de los que hacían música tenían ciertos conocimientos musicales. Fuera de España fueron productores antes que djs y en España han sido djs antes que productores. La mayoría de artistas que vienen a nuestra próxima reunión Overdrive son grandes productores musicales. Algunas de sus producciones han llegado tan lejos que incluso hoy en día artistas contemporáneos pinchan o remezclan temas de algunos de los artistas que veremos el 14S en Overdrive.

 

También fuiste de los primeros en traer a Sven Väth, Dave Clarke o Richie Hawtin a España. ¿Qué recuerdas de entonces? ¿Cómo se recibieron esas sesiones en un principio?

Artistas como ellos ya habían participada en infinidad de eventos por Europa o Estados Unidos y traerlos aquí resultaba bastante interesante para los clubbers de aquel entonces. El boca-oreja funcionaba realmente bien gracias a los flyers y gracias a la gran cantidad de seguidores que fomentaban el salir a esos eventos. No tenía mala aceptación y los cachés de estos artistas, aunque era más de lo que aquí estábamos acostumbrados a pagar,  era lo lógico para lo que movían. Se podía hacer eventos y todas las partes ganaban. Ahora se barajan unas cachés de artistas que son insostenibles para eventos más pequeños.

 

¿Estás repartiendo los flyers para el festival como siempre has hecho?

Sigo haciéndolo,  me gusta tener contacto con la gente y ver lo que la gente habla, si conocen o no conocen lo que les llega a las manos, también cómo lo reciben, etc. Además creo que hoy en día recibir algo físico sigue siendo algo que se mantendrá con los años, lo digital, aunque también está ahí, es más etéreo.

Esta parece haber sido una de las claves para la supervivencia de la marca Overdrive, esa estrecha relación con su público. ¿Nos lo podrías describir?

En los años 90 tenía un sistema de trabajo, digamos una red social “analógica” que congregaba a muchos colaboradores, hoy en día y gracias a las redes sociales “digitales” hay muchas personas que colaboran y gracias a esas personas, a los rrpp y al incesante trabajo diario incluso los fines de semana día-noche y festivos Overdrive se mantiene fuerte y con buena salud. Podemos decir que Overdrive tiene alma y su alma vive dentro de muchas personas fieles a este sentimiento que lo cuidan y tratan con cariño.

 

Soy de Barcelona y en los 90 era un crío. Cuéntame cómo eran esas primeras fiestas.

Eran momentos de descubrimiento, sonido impresionante, un láser que funcionaba sincronizado con la música, humo, pocas luces, mas bien oscuridad. Normalmente eran lugares pequeños, la gente por la tarde iba a un club, por la noche podían repetir en el mismo club o se iban a otro, y más tarde o más temprano, según se mire, entrada la mañana, algunos clubbers continuaban con la música en otra parte. Overdrive fue uno de los primeros lugares de mayores dimensiones que reunía a personas amantes de aquella electrónica.

 

Se viene comentando últimamente de la mejora en el estado de salud del clubbing en Madrid. ¿Tú lo ves igual? ¿A qué crees que se debe?

Sí que se es cierto que se están haciendo más eventos, se está abriendo alguna que otra nueva sesión y entre todos seguro que se logra motivar a más gente para salir a bailar y a escuchar música. Esto se debe a que en Madrid hay un vacío y hay promotores trabajando para llenar ese vacío. 

 

También le va especialmente bien a las fiestas remembers como las vuestras. ¿Qué falta para que esa palabra deje de tener connotaciones negativas?

A mi la palabra “remember” no me gusta mucho. De hecho ya en los años 90 hacía eventos de música antigua haciendo referencia a clubs de años anteriores y nunca antes escuché lo de remember, también es cierto que en aquella época tampoco nadie o casi nadie hacia eventos de música antigua. Nosotros no hacemos “remember” como tal, nosotros hacemos una reunión anual, un evento que es de música electrónica antigua underground donde priman los estilos techno-trance que se escuchaban en nuestra sala. La acepción “remember” es una “etiqueta” que ha ido evolucionando inclusive fomentada por promotores que hacen eventos relacionados con el pasado pero que ni si quiera han trabajado en el sector en esa etapa.

Es una etiqueta errónea que otros utilizan para meter en el mismo saco a todos los que trabajan con música del pasado quizás por la necesidad de algunos de diferenciar la música de antes de la de ahora. Es algo parecido a lo que ocurre con la música electrónica en general, a día de hoy aún hay gente que piensa que la música electrónica es solo “pum pum pum” y sin embargo los que nos dedicamos a ello o aquellos a los que les gusta alguno de los estilos saben diferenciar un estilo de otro. Al menos los más clásicos.

La connotación negativa está dentro de cada persona que piensa de esa forma. De hecho cada minuto de nuestra vida en pasado.

 

La electrónica, al menos en lo que a términos estrictamente musicales se refiere, ha funcionado como un péndulo, como una especie de acción reacción. Hace un tiempo que se viene reclamando en la escena una vuelta a sus orígenes más underground ante la proliferación de festivales, artistas más atentos a las redes sociales y sets de hora y media. ¿A ti qué te dice el cuerpo que pasará en breve?

En España los festivales de música electrónica están evolucionando, unos se estabilizarán otros desaparecerán y constantemente aparecerán otros. El clubbing por su lado hará lo mismo y poco a poco quizás volvamos a vivir momentos clubbing como los del pasado donde la gente salga a buscar lugares para bailar fin de semana tras fin de semana, esto quizás sea una utopía. Quizás no.

 

¿Cualquier tiempo pasado fue mejor?

Pienso que cada momento en la vida tiene su tiempo y cada tiempo en la vida tiene su momento. El pasado se vivió y el futuro se vivirá.