Cuando Redinho debutaba con Numbers y su EP “Bare Blips” en 2010 nada hacía presagiar que el londinense acabaría como un dominador hábil, fresco y versátil del talk box y un heredero digno -oh, sí, muy digno- de Dâm-Funk. Aquella primera toma de contacto en forma de EP dejaba ver talento, ganas y empeño, aunque por aquel entonces ningún género parecía convencerle lo suficiente como para claudicar a él. Cuatro años después -de los cuales tres han sido dedicados a la concepción de este debut-, Redinho bautiza con su propio alias un disco en el que el synth funk es la corriente imperante, pero que deja espacio entre sus 15 cortes para aventurarse por otras corrientes, muchas de ellas familiares sino imprescindibles en la línea editorial del sello Numbers y de la escena electrónica de Glasgow.

No hace falta que George Clinton se ponga una peluca o que Snoop Dogg se fume un canuto con Dâm-Funk para apreciar el cachondeo que siempre desprende el buen boogie. En las manos de Redinho esta tradición socarrona tampoco cambia.  Jacuzzi o la fantástica Sharp Shooter son dos ejercicios de talk box, locura synth y buen humor sobresalientes que chocan con otros pasajes mucho más serios e introspectivos del disco, como el house arpegiado y bonito de Shem o la vaporosa Say I Want You.

Y, entre medio, Redinho rinde pleitesía a los beats turbosintéticos de tradición escocesa en los interludios (Bubbles) o a los ritmos rotos, cercanos al 2step, de aquellos EPs que llevaron a la fama al sello Numbers (Searching) hace ya casi un lustro. De cualquier manera, el londinense no ha parido solo este trabajo; mención aparte merecen las canciones en las que Vula, Vanessa Haynes y Brendan Reilly han colaborado. La primera, aunque escueta, lo clava en su papel de baladista de r&b moderno y tornasolado en Making Up The Rules; la segunda se explaya de lo lindo emulando a las divas boogie de los ochenta en otro de los temas más brillantes de este disco, Going Nowhere. Y el tercero, en la candorosa y lúdica Get You Off My Mind, pone el buen falseto que no puede faltar en un disco de estas sonoridades.

En los tiempos que corren, tres años es mucho tiempo. Pero Redinho ha sabido invertirlos bien. El resultado es sin duda uno de los debuts de este 2014, fresco por su versatilidad y valiente porque después de ver como muchos veteranos y aventajados productores de UK coquetean con el boogie y el funk, él ha sido el único en dar el puñetazo en la mesa y hacerlo verdaderamente suyo.