48 horas antes del sábado, el jueves 15 de diciembre Mucho Mu inauguraba esta gira en Madrid. A la par que tiene lugar la actuación, en algún rincón de Facebook donde se debaten temas de rap y otros menesteres colaterales, se daba la siguiente conversación entre asistentes y no asistentes al evento:

-Persona 1: Meanwhile in Madrid: Oliver follándose a todo el raps [sic] nacional

-Persona 2: Bueno a ver si por saberse las letras le vamos a dar un premio… El concierto una trufilla… Sin más, vamos.

-Persona 3: Si solo fueran las letras… Cecilio se deja en casa hasta las bases!!

-Persona 4: El Mucho esta muy pachucho ya…

Puede parecer una conversación baladí, pero la realidad es que el escueto debate refleja cuatro prismas desde los cuales puede observarse un concierto de Mucho Muchacho en 2016: del fervor total al desencanto, pasando por la comparación con otros artistas y códigos actuales. Faltaría el que dice que “ha venido a hacer caja/por la panoja” pero me resulta demasiado simplón, tbh; aún viniendo a hacer caja, me parece muy bien ¿o sólo es bonito cuando lo hacen los artistas internacionales?. En realidad, si dejamos a un lado los prejuicios e intentamos suavizar ese factor nostalgia que a todos nos posee en estos casos, diremos que se hizo un concierto redondo, justo lo que esperábamos de él (algunos fantaseábamos horas antes con que apareciera alguna colaboración más en el escenario pero también puede ser justificable que no las hubiera).

Con una sala hasta los topes a la hora marcada de comienzo de concierto -21.30 h.-, Mucho nos hacía esperar media hora más en la maravillosa compañía de su hombre Tony Touch (a una se le venía toda la emotividad de la vida al verlos juntos en el escenario). Sin redobles ni silencios que dieran un sentido épico a la acción, vimos salir en primer lugar a Zemo Ese -quien lo acompaña como DJ-, a Mbaka y, finalmente, a Mucho Muchacho, que abría el recital con Buah, perfecta para el brote de intensidad y #feelings por parte del público. De hecho, a los pocos minutos de haber arrancado el concierto, tras cantar En el Fuego, el propio Oliver se auto-reconocía “emocionado” al ver la sala con semejante nivel de asistencia y confesaba: “no sé qué decir”. Aunque no estuviera presente Dive Dibosso sí hubo especial S/O para él, también para Juan Solo (de Sólo Los Solo) previo puesta en escena del tema Raperitis que firman juntos.

Muy a su favor jugaba aquí el espacio: Barcelona; algo que empapaba el concierto de grandes dosis de un sentimentalismo que a ratos se transformaban en esencia épica. Oliver escudriñaba la sala para ubicar a los locales: la gente del Prat, la gente de Sant Boi, Sant Feliu… y también a algunos que venían de fuera: “también está la gente de Valencia”. Desde el minuto cero veíamos a un Mucho Muchacho cercano, relajado, pletórico, a gusto… que no dudaba en coger alguna cámara de fotos o algún teléfono móvil de primeras filas mientras actuaba para grabar el momento y hacer así que el afortunado se llevara a su casa un precioso recuerdo.

Y hablando de fotos y recuerdos, permitidme que diga que hace muchos años que no veía a los asistentes a un concierto de rap llevar cámaras digitales ni hacerse selfies girando la pantalla del aparato (lol). Pero también hace algunos años que no acudía a un concierto de rap de un artista que pasa de los 25. Y ahí precisamente es donde encontramos una de las peculiaridades que envuelven a Mucho. Quienes nos desencantamos/aburrimos del rap tradicional a finales de los 00’ (probablemente somos los mismos a quienes nos ha costado escuchar al completo El Círculo, de Kase.O) seguro que coincidimos en seguir escuchando los discos de 7 Notas 7 Colores, algo que no sólo nos une a los seguidores del rap más old school sino que también nos alía con parte de las nuevas generaciones. 7 Notas conectando todo el entramado.

En sendas entrevistas con Mapa Sonoro, dos artistas como Jarfaiter y El Coleta (alejados de las construcciones y la estética del rap tradicional) coinciden en citar a 7 Notas 7 Colores entre sus referentes. Ni son los únicos ni tampoco podríamos enumerar las referencias líricas/estéticas que muchos de estos artistas han incluido a lo largo de este tiempo en sus trabajos. “Vengo de un planeta donde los hombres resbalan con cáscaras de plátano. El cielo es gris, lo sé, y recuerdo que antes era azul”, lo canta Erik en su tema Ilímite –junto a Zar1 (Cosmonáutica, 2014)- y es una frase que alude a la letra de Buah (la cual, por cierto, Mucho Muchacho interpretó por partida doble en el concierto de Apolo).

El sábado, mientras regresábamos en el tiempo a aquellas letras de hace 20 años, a una se le ponía la piel de gallina al ver que podrían pasar perfectamente por discursos actuales. Dinero, mujeres, coches, drogas, multitud de expresiones latinas, macarreo, chulería hustler… Mucho Muchacho es, además de un icono, la pieza clave en la historia del rap nacional, el que une el principio con el momento presente, el personaje que nunca ha abandonado la escena (aunque por momentos no aparezca representado físicamente en ella).

Entre las pruebas que demuestran que no pertenece al tipo de artistas que prefieren quedarse anclados en un momento pasado: sus Banana Jams junto a nombres como El Coleta o su colaboración con Cookin’ Soul (Cookin’ Bananas) en 2010, la cual, por cierto, nos dejaba el sábado a través de Aquí te pillo, aquí temazo uno de los momentos de mayor euforia de la grada (también -obviamente- su Tenemos Droga o Con esos ojitos protagonizaban más momentos estelares de la noche).

Combinando códigos tradicionales -ni rastro de voces pregrabadas- con otros que conectan más con el presente -la temática de las letras, las expresiones latinas, la chulería en el escenario…- el concierto del sábado me lleva a pensar que si la entrada hubiera tenido un precio menor (no estoy valorando el que tuvo, se trata de una simple reflexión a colación de esa parte de actualidad en el artista) probablemente hubiera habido más público joven en la sala.

De todas formas, teniendo en cuenta el ambiente tan especial que hubo el sábado en Barcelona, imagino que los próximos conciertos irán en esta clave, pero que el súmmum llegará en su directo en El Prat programado para el próximo 24 de marzo.

Lo que vuelve a quedar claro a raíz del concierto, y ya para terminar, es que el valor de 7 Notas 7 Colores, de Hecho, es simple y de Mucho Muchacho en concreto, es absoluto e indudable; y si aún no se está haciendo, alguien del entorno periodístico/académico debería ponerse de lleno con este maravilloso hito cultural porque no puede ser que aún no haya nada escrito sobre el tema.