Purpose. Purpose ha sido la prueba más evidente de que no estamos ante un simple crío sonriente de voz dulce. En el contexto más salsero: sus encontronazos públicos con la histeria fan; en el lado profesional: su conversión [muy idónea] a artista mainstream adulto.

Mucho se escribió sobre su cambio musical y personal a raíz de su publicación de Purpose. Cuando en Bustle se paraban a analizar el símbolo de la portada del álbum, no podían dejar de hablar de ese nuevo Justin más maduro: “Not only is it a more grown up sound and feel, but Bieber has a made a point to create an artistic evolution with this project” decía la autora del artículo. Más centrados en la parte musical, Pitchfork afirmaba en su crítica del álbum“Purpose is less an album than a deliberate act of repositioning”. El cambio estaba claro pero, ¿era creíble? “Que nadie piense por un momento que el arrepentimiento del teen idol es producto de un sentimiento real de culpa, hay aquí una argucia promocional del quinzorro, encaminada a renovar la imagen del crío” decía Òscar Broc en su crítica del álbum para esta página web.

Observado desde el momento actual, exactamente un año después del lanzamiento del LP, parece que o bien se ha metido perfectamente en el papel de aquella estrategia o es él mismo quien quiere dejar atrás al otro Justin, aquel que empezó a irse lejos una mañana de julio de 2013, justo antes de que el artista escupiera a sus fans desde el balcón de su hotel en Toronto. Más allá del mal gusto que a muchos les pueda transmitir la acción, no encuentro un acto más representativo de la rebelión de un artista contra lo que ya no quiere ser más: una cara bonita que consigue congregar a millones de fans a las puertas de un hotel simplemente por verle la silueta asomada a un balcón. Quería que se le tomara en serio, tal y como decía la prensa especializada a raíz de su último trabajo, y el Justin post-Purpose sigue insistiendo en esa misma idea.

Sin pararnos en los momentos por los que ha protagonizado noticias en las páginas de sociedad, dirigiéndonos al momento musical, lo cierto es que desde 2013 el artista parece atravesar una larga huída del Justin de los comienzos, con la publicación de Purpose como momento más álgido de esta carrera. En 2016 Justin también suena en sesiones de baile más ligadas al underground que al circuito comercial, tal y como lo hacen Rihanna o Drake. Desde el punto de vista de la jovencísima dupla Bvd Mvnners (formada por Clara Urcola y Cristian Castelló) su evolución forma parte de un proceso natural: Su cambio es totalmente natural, igual que ha pasado con todas las estrellas Disney. Pasar de ser un ídolo infantil a consolidar una carrera más “seria” o personal no es fácil y menos para alguien que probablemente sea una de las personas más (irracionalmente xD) odiadas del mundo. Recordemos que durante años muchísima gente ha utilizado a Justin Bieber como insulto (y todavía se sigue haciendo). Por eso, sinceramente, no nos extraña que se le fuera un poco la olla durante una temporada; lo que más nos sorprende es que haya podido levantar cabeza. Como estrategia musical también ha seguido un camino natural, al igual que Ariana Grande con Cashmere Cat o Charlie XCX con Sophie, Justin Bieber (o su equipo) ha sabido dar en el clavo con la música que se lleva ahora apostando por Jack Ü y raperos como Travis $cott o Young Thug”.

Ese Justin emocionándose en el escenario de los premios MTV de 2015, ¿estrategia? Puede ser, pero no deberíamos olvidar que estamos hablando de alguien de escasos veinte años convertido en celebridad prácticamente a los quince. Más allá de esto, valorando ese cierre de etapa “teen” y posterior entrada en un mainstream más adulto como algo natural en la evolución de este prototipo de artista, cabe tener en cuenta que no todos sobreviven. Habla Pere Solé, 50% de Royal Motocross Club de France y ex–Downliners Sekt: “Me imagino que es el clásico momento que les toca vivir a todos esos artistas que saltan al estrellato desde muy jóvenes y que hasta entonces habían (o se les había) enfocado su carrera alrededor de un público teenager relacionado con el fenómeno de fans prefabricado. Supongo que cuando llega ese momento es cuando verdaderamente se pone a prueba el auténtico talento y se ve si eres Justin Timberlake o Victoria Beckham. En el caso de Bieber, sin ser yo un gran experto en su carrera, diría que se le puede tomar muy en serio. He visto cosas suyas, por ejemplo en apariciones televisivas, en las que demuestra que va muy sobrado de talento y carisma, que no es para nada solo un niño mono autotuneado. Me acuerdo, por ejemplo, una vez en el programa de Jimmy Fallon en el que el batería de The Roots le reta a un challenge de drumming y deja a todo el mundo con la boca en el suelo. Luego a parte de esto le tienes que añadir el hecho de que se ha (o le han) sabido posicionar muy bien en cuanto a escoger productores y sonoridades”.

Su gira por Europa (la misma que le trae a España esta semana) le llevaba hace algunas semanas a Manchester, donde un Justin un tanto molesto con los fans se retiraba durante unos minutos del escenario ante la avalancha de gritos que le impedían hablar. “¿Podéis gritar cuando acabe de cantar?” -pedía al público en Birmingham unos días antes. Aún así, terminó su concierto de Manchester con Baby, la canción que lo catapultó a la fama y que -suponemos- está hasta las pelotas de entonar. Recuerdo aquí el último concierto de Yung Beef diciendo que cantaba la Intro del A.D.R.O.M.I.C.F.S por nosotros y porque llevaba rato pidiéndose desde las primeras filas (en un gesto de cierta saturación del tema); así que imagino a ese Justin que quiere crecer, madurar… y que se ve obligado a cantar una canción que entonaba a los 16 años [yo aquí me imagino el awkward moment de los recuerdos de fb multiplicado por un millón].

Tampoco hay que olvidar que el fenómeno Justin Bieber nació en internet y reconfiguró el fenómeno fan desde los nuevos códigos de la era digital. Las beliebers, ese movimiento que ya se estudia en el entorno académico (a continuación va un ejemplo: “Pop, Popularity and Justin Bieber” de Melissa Avdeef), han tenido muchísimo que ver en la creación de uno de los iconos pop de nuestro tiempo.

“Known as the Beliebers, a group of Justin Bieber’s fans are devotedfollowers of both his online and offline presence. They often send Tweets to Bieber’s Twitter account and post congratulatory and supportive comments on his YouTube videos. Beliebers feel an emotional connection, not only with Bieber’s songs, but with him. The loss of barrier between fan and artist has solidifiedthe belief, for these fans, that Bieber cares about each of them. Bieber promotes this, by often Tweeting to fans that he loves each of them, and wishes he could re-tweet all their comments”.

“El hecho de que todos los normies del mundo se llenen la boca de mierda al hablar de Justin Bieber (inserta Justin, inserta reggaeton, inserta O.T.) simplemente porque sí, nos toca tanto los huevos que hace que le tengamos cariño directamente” (Bvd Mvnners)

El recorrido de Justin por deshacerse de los parámetros que caracterizaban a su “yo” infantil, guarda ciertos paralelismos con la figura del “héroe” narrativo, luchando por alcanzar la credibilidad en el mainstream adulto. Y lo cierto es que el sentimiento percibido desde Purpose, es que ha conquistado también a los que en un primer momento no querían darle al play. Bvd Mvnners lo tienen claro: “Coincidimos los dos en que Purpose fue una sorpresa. Creo que nadie se esperaba que Justin saliera con un trabajo tan sólido y con tantos temazos, llegando a todos los públicos, por mucho que les duela a algunos reconocerlo. Su voz es smooth as fuck, tiene los mejores productores y la estética de los videoclips mola, ¿qué podría fallar?”. En este tiempo las beliebers han crecido y muchos de los que eran/éramos anti-Bieber hemos cambiado de opinión de forma radical; añade el dúo zaragozano: “El hecho de que todos los normies del mundo se llenen la boca de mierda al hablar de Justin Bieber (inserta Justin, inserta reggaeton, inserta O.T.) simplemente porque sí, nos toca tanto los huevos que hace que le tengamos cariño directamente. Por encima de todo eso: la foto del lago. Never forget”.

En toda su trayectoria hay algo de lo que Justin, a pesar de todo, no se ha desprendido y es el concepto de ternura o ese lado #emotional (recordamos de nuevo su episodio en los Premios MTV). En Purpose juega con ello a través de las letras, aunque su imagen ya está bastante alejada de aquella inocencia que relataba Marc Shapiro en su libro “Justin Bieber: The Fever!” (2010):

“From the beggining Justin was basically a nice, clean-cut, down-to-earth kid who, from the word go, treated his fans and fellow performers and anybody he came in contact with respectfully. Want an autograph? Just ask and Justin is happy to oblige. Stop him on the street and he is pleased to share a few words and moments with you. Justin was not a kid who was going to pull a Britney of Lindsay and self-desctruct in the pages of the tabloids. He was into everything stardom and celebrity had to offer, and for all the right reasons”.

En lo que sí acertó Shapiro es en que J.B no iba a mandar al garete su carrera por las buenas. Así analiza One Path, la evolución más estrictamente musical del artista:“Me gusta el Justin post-teen, su acercamiento a la música negra, su amistad con rappers y en general el giro que dio hace ya unos años. Sigue siendo un poco dramas, lo cual es comprensible dada su historia, pero todo lo que sea que el pibito se lo pase bien y haga música divertida, me parece guay. Músicalmente mi época favorita fue la de Journals, ahora lo que hace me parece entretenido, pero no me flipa. Entiendo en cualquier caso su interés por un giro más pop y no tan R&B como en aquel disco”.

Uno de sus actos recientes que más aplausos me han arrebatado (dejemos a un lado lo de verlo en las marquesinas barcelonesas “glowing” in his Calvins lol) fue su baile de “La Gasolina” en pleno concierto en Los Ángeles:

“Yo ya le había notado coqueteos en el pasado, no con el reggaetón en concreto pero si que había cierta vibes latina en sus fraseos y producciones. Hay por ejemplo un tema viejo suyo, ‘Love me like you do’ que hubiese podido estar perfectamente en el tracklist del primer disco de Enrique Iglesias” (Pere Solé – RMCF)

Y si había alguien que debía comentar estas imágenes era Pere Solé -en cuyas sesiones junto a su compañero Kevin Prince brillan de manera especial ritmos latinos como el dembow o el reggaetón [pueden checkear aquí]: “Momento mágico, me guardo el link en favoritos! jajaja. No sé, veo que es en Los Angeles y estamos hablando de una zona en la que la inmigración hispana es enorme y en la que la música latina está muy presente. Ni idea de si es un gesto prefabricado de cara a ampliar mercado o es una cosa sincera, pero mola. Siempre habrá el típico español lector de la Jot Down Spain muy hinchado de superioridad moral al que la combinación de los conceptos Justin Bieber + reggaetón le provocará una triple embolia cerebral o sea que ya por esto vale muchísimo la pena el video! Habrá que ver para donde tira Bieber en el futuro y si podemos esperar cosas suyas en este estilo. De momento el remix de Sorry con J Balvin ya te confirma que esta industria americana en la que se mueve Bieber sí se toma en serio el reggaetón. De todas maneras yo ya le había notado coqueteos en el pasado, no con el reggaetón en concreto pero si que había cierta vibes latina en sus fraseos y producciones. Hay por ejemplo un tema viejo suyo, ‘Love me like you do’, que hubiese podido estar perfectamente en el tracklist del primer disco de Enrique Iglesias”.

Tratando este asunto, es imposible no pensar por qué a nivel nacional no tenemos un mainstream de calidad (hablemos de Justin Bieber, hablemos de Rihanna, de Beyoncé, de Drake, de Nicki Minaj etc.) Lamentablemente es lo de siempre, lo mismo que ocurre en todos los campos (no solo en la cultura) pero lo interesante de aquí es que actualmente podemos hablar de que tu madre ya sabe quién es C. Tangana o de que las parejas de un reality como “First Dates” (en Cuatro) conversan de lo mucho que les gusta Dellafuente.

“El problema es el de siempre -afirma Pere Solé- la industria musical española es super conservadora y hay actualmente una desconexión brutal entre el público juvenil que se nutre de YouTube y las majors que controlan los media clásicos (tele y radio) de aquí, pero no descarto que todo acabe mutando poco a poco y empiecen a sonar ahí cosas de corte mas moderno. Estamos viviendo una época en la que el salto del underground a sonar en Maxima FM se puede llegar a producir muy rápidamente. Pienso en casos recientes tipo Danny L Harle produciendo a Carly Rae Jaspen, el fenómeno PNL o MHD en Francia o el hecho de que ahora en los estadios de fútbol de la liga suenen sin problema temas de Fuego para J Balvin en vez del Californication de Red Hot Chilli peppers. La industria española siempre va tarde en cuanto a adaptarse a nuevos modelos de negocio y no tomará muchos riesgos mientras los Orozcos y Bisbales sigan generando dividendos pero eventualmente se adaptarán”.

Internet ha ayudado a que las distancias entre mainstream y vanguardia queden desdibujadas. Preguntamos por este asunto a One Path y Bvd Mvnners, pertenecientes a esa generación de artistas que ha interiorizado desde muy temprana edad el lenguaje digital en sus creaciones. Para One Path esta cercanía entre ambos terrenos causada por el entorno digital no deja de ser algo limitado: “Es una cercanía aún muy relativa en tanto que los artistas mainstream siguen ganando muchísimo más. A nivel de influencias sí aprecio un acercamiento mucho más grande en ambos sentidos, de modo que el público que disfrute de música más experimental también pueda disfrutar de lo más popular. Al menos a mí me pasa y me parece que está guay, dentro de que todo siguen siendo dinámicas del sistema capitalista y que no estamos inventando un nuevo mundo”. 

“Creemos que si bien los artistas underground nunca lo tuvieron tan fácil como ahora para llegar al gran público -dicen Bvd Mvnners- siempre está esa barrera entre un artista de soundcloud y el que ha fichado por Sony. Sin embargo esa línea es cada vez más fácil de superar gracias, entre otras cosas, a que muchas veces son los artistas más influyentes los que lanzan la carrera de otros menos conocidos, véase Skrillex con Marshmello, o Kanye West con Desiigner. Vivimos en un mundo en el que un reblog de una canción puede lanzar una carrera musical”.

En el caso de Bieber lo que está claro es que ha superado ese prototipo de artista naïf y ha llegado a una audiencia mucho más amplia. Ahora, entre sus seguidores, también figuran quienes no saben responder a preguntas de test de SúperPop like:

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“Si yo fuera el JB canadiense, aguantaría una breve temporada con el rollo actual que tan bien le está funcionando y una vez todo el mundo asuma que JB es un crema, giraría a un rollo más urban de nuevo” (One Path)

One Path, de quien podríamos decir que comparte ciertas similitudes con Justin Bieber en cuanto a algunos elementos del discurso más allá de su lado más cheesy o las iniciales de su nombre real (J. B) -algo que él mismo nos recuerda al pedirle declaraciones para este artículo- tiene muy claro cuáles serían sus movimientos si fuera Justin Bieber: “Si yo fuera el JB canadiense, aguantaría una breve temporada con el rollo actual que tan bien le está funcionando y una vez todo el mundo asuma que JB es un crema, giraría a un rollo más urban de nuevo. Cuando esté en lo más alto, que haga un disco de R&B/rap con producción ejecutiva de Kanye, beats de Metro y Noah40, pero también de Pharrell (incluso alguno de Timbaland bien escogido) y par de versitos de Drake y el JB colombiano para que el público se de cuenta de qué mola de verdad”.